viernes, septiembre 12, 2008

Saber quien se es




Saber quien es
Ha sido siempre el privilegio
De la víctima
Conocer cuánto se puede soportar
Es el arma
(Que no se desenfunda)
No habiendo Otros a la vista
Se escribe entonces por motivos inferiores
Pagando caro (a cuenta) el uso de cada palabra

El himen himeneo
Llama desde la podredumbre
Bajo el fragor de la hojarasca
Aunque ya no suene la siringa
Y el oboe melodioso
Haya tragado tanta tierra

Los muertos (ya lo ves)
No se cansan de parir y construir
Su propia muerte
Mientras los que están hechos como nosotros
Se empeñan siempre más y más en devorarse

Como espantado de mí mismo
Y de mi historia
Surco el aire a veces:
Así la huella del murciélago
Abrió esta grieta en la tarde



Texto y foto: Eduardo Magoo Nico



lunes, julio 28, 2008

Alda Merini



Ansia
Ora che io riposo
nella certezza del tuo ritorno
e sento che l' ore
si caricano d' aspettazione
e dànno il frumento divino
dei desideri del corpo,
ora che sul vigoroso
sfondo del tuo avvicinarti
ogni sfiducia
è sollevata ed ammessa
al triplice riferimento
delle cose concrete,
accordo questo tormento
alla notturna carità di un suono.


(...)

Ascolta, il passo breve delle cose
-assai più breve delle tue finestre-
quel respiro che esce dal tuo sguardo
chiama un nome inmediato: la tua donna.
E fatta di ombra e ciclamini,
ti chiede il tuo mistero
e tu non lo sai dare.
Con le mani
sfiori profili di una lunga serie di segni
che si chiamano rime.
Sotto, credi,
c'è presenza vera di foglie;
un incredibile cammino
che diventa una meta di coraggio.


E più facile ancora
E più facile ancora mi sarebbe
scendere a te per le più buie scale,
quelle del desiderio che mi assalta
come lupo infecondo nella notte.

So che tu coglieresti dei miei frutti
con le mani sapienti del perdono...

E so anche che mi ami di un amore
casto, infinito, regno di tristezza...

Ma io il pianto per te l'ho levigato
giorno per giorno come luce piena
e lo rimando tacita ai miei occhi
che, se ti guardo, vivono di stelle.


(...)

Io era un uccello
dal bianco ventre gentile,
qualcuno mi ha tagliato la gola
per riderci sopra
non so.
Io ero un albatro grande
e volteggiavo sui mari.
Qualcuno ha fermato il mio viaggio,
senza nessuna carità di suono.
Ma anche distesa per terra
io canto ora per te
le mie canzoni d'amore.


Alda Merini, "folle, folle, folle di amore per te". Salani Editore (2002).

Foto: Alejandro Pi-hué.

sábado, julio 19, 2008

Casa



A Gustavo Piccinini y Silvana Sabatelli

                                                                              I


Un primer intento ciego se deshizo. Fue lánguido aquel beso de bruma alicaído. Habíamos tirado esa pared y descubrimos del otro lado una hermosa ventana en arco de bordes celestes. Sabíamos que estaba allí, pero hasta ese día, no se nos ocurrió haberla visto. Un gesto triste. Nulo. Ahora el lugar vacío era más grande. Y yo y vos en casa, y todo el tiempo por delante (tal vez otras casas y otros cielos enmarcados, bonitos o terribles).
En esta casa vaciada por dentro, yo te construyo un cuerpo enfrente, el mío. Así empieza la felicidad, un camino de caracol celeste y blanco con la casa a cuestas, con estufas cuando llueve, con pisos de ladrillos desparejos y muros enormes, que la cresta enhiesta de una palmera corona. No somos arquitectos árabes, lo sé, y no haremos palacios voluptuosos de nuestra felicidad pequeña. Somos apenas caracoles y chorreamos sin poder impedirlo, esa baba pegajosa por donde nos arrastramos. Esa vida que vamos perdiendo. Entre ventana y ventana, en los cuadrados gastados del patio, en los canteros sin flores y el enorme corredor que no me canso de barrer, está nuestra locura.
Te confieso desalmado, que no sé vivir, que todo se divide bajo mis pies, que engaño, me engaño, veo doble y sólo la escritura me devuelve una cierta integridad. Yo creo que aún se puede vaciar más esta casa, cercarla de manera que nadie espíe lo que sucede dentro. Prohibirla, tabicarla, abrirla más al cielo. Podríamos incluso sacarla al campo, inundarla en parte. Es tan agua esta felicidad que quiero hacer con vos, que no quiero más mojarme solo, sin manguera, sin bebés flotando, sin patos, sin casa.

                                                                          II


Siempre jugamos. Estoy jugando. Siempre jugamos y vos siempre ganabas. Si yo vencí finalmente, fue porque vos me dejaste. Ahí es tu locura rubia y limpia como cuando yo te soñaba... Te encontré en ese cuarto que vos quisiste hacer en el lindero del fondo, donde la tierra tiembla con cada tren que pasa. Altar pagano, cocina de fragancias, enumeración. Ese lugar desbordado de pecados, un confesionario. Fue milagro que lograras mi respeto por tu antro apenas estuvo hecho. Ante esa magia me inclino en el inicio de esta felicidad llena de miedo, vaciada como un molde en nuestros cuerpos.

                                                                         III


Desde nuestro cuarto, bajo la gran palmera, se ve la Casa. Yo te festejo casa, antigua casa, muros blancos, ventanas arqueadas, aire andaluz, vidrios celestes y rosados, libros y perros. Te festejo por tu arrullo que anuncia un ronroneo de mujer ávida y sincera, que vino a habitar esta colección de fantasías (que se me despegan), y que yo llamo: nuestra casa.


Texto: Eduardo Magoo Nico
Foto: Gustavo Piccinini

viernes, julio 11, 2008

Mariano Guzmán



La parte líquida del mundo

Lo mío no es ni aversión ni conducta adquirida por hábitos extravagantes.
Los he visto pasearse en cuanto acuario he visitado y cada vez que en mis innumerables travesías oceánicas los he encontrado. En todas sus formas y tamaños, colores y texturas, me han parecido seres admirables. Durante el diluvio universal han sido privilegiados y su territorio nos sigue siendo vedado. No tengo nada en contra de los peces, pero admitámoslo de una vez y para siempre: No es posible abrazarlos, y con esto todo queda dicho.

Animales de montaña y grandes felinos


Las cabras, con todo lo que ellas implican, han saltado año tras año las mismas rocas. Algunos, los más, piensan que disfrutan de su vida natural, al igual que los grandes felinos. Yo sigo confiando en aquella premisa que aprendí de muy pequeño. Todo aquél que tiene que ocupar cada instante de su vida en la tarea de la supervivencia no puede ser feliz. Por cierto es un espectáculo encantador ver sus cabriolas, su habilidad para la caza, su certidumbre y su instinto. Prefiero tenerlos como mascotas y mi almohada seguramente es mucho más feliz que todos ellos. No hay nada que indique que debemos dejar que la naturaleza siga su curso. Por cierto sabemos es nuestra peor enemiga.

Con los ojos aún abiertos


La mañana me ha encontrado más de una vez observando detenidamente cada uno de los objetos que me rodean. En el mismo instante en el cual descubro su próxima lejanía puedo finalmente conciliar el sueño. Sé ya es tarde, pero al fin he descubierto la única manera de domesticarlos.

El alcance universal


Quién no ha tenido alguna vez la sensación de haber alcanzado la certidumbre, ese instante único en el que todo parece comprenderse. Es sólo un pequeño fragmento que por irrepetible no se convierte en conjuro. Una vez que nos ha ocurrido, pasamos a ser parte de aquellos signados por la finitud. La muerte se ha hecho presente y no va a abandonarnos nunca más. Pero hay que saber detenerse a tiempo.

Sustracción


Más de una vez he pensado que todas las cosas que me ocurrían tenían algo para decirme. Que existía un plan trazado para mí del cual no podía escaparme.
Tantas otras he pensado lo contrario, que nada tenía un sentido preciso y que a cada instante yo iba decidiendo mi destino. Hoy pienso que es mejor no pensarlo, que agregar un misterio a otro solo dará por resultado una ecuación matemática.
No tengo ya un pensamiento matemático, excepto cuando cuento los días que me va restando vivir.

No resulta simpático


Pienso en las palabras como el relleno del cual se valen las almohadas para hacernos dormir. Refutar desde los insomnes sería una solución fácil, pero pienso que los que no concilian el sueño son contrincantes nobles. No dirimen el pleito desde la comodidad.


Mariano Guzmán ha publicado, con Guillermo Giampietro "Los emblemas, males en la tumba", con Pablo Makovsky Mier "Turkey Alley Rumble Sex" (Ediciones Fray Santiago) y "Las formas del Desierto" (1995), con ilustraciones de David Nahón. El presente texto es inédito.

Foto: Juli
án Gayarre.

jueves, junio 05, 2008

Puros por cruza






Si al hijo de blanco con negra se lo llamó mulato
Al de negro con india, zambo
Si al de negro con zamba (Quipildor) zambo prieto
De español con india, mestizo
Con mestiza, castizo
Con castiza: español
Si galaico o godo con mulata, hace un morisco
Con morisca, albino
Español con albina (¡ahijuna!) negro marcha atrás

Según otros, de indio con mestiza
Sale coyote
De negro con india, lobo
De lobo con india, zambaigo
Indio con zambaiga, ya le viene albazarrado
Con albazarrada, chamizo
Con chamiza, cambujo
Indio con cambuja, ay ay ay: negro marcha atrás con pelo liso
(Es decir, empleado municipal)

Si entre europeo y mestiza hay comercio, viene la cuarterona
De tano recién llegado y cuarterona, la ochavona de zaguán
Y con la ochavona, la puchüela, enteramente blanca
Y un poco desabrida (como la maizena)

El mulato morisco, dicen
Bien podía ser muy rubio y hasta de ojos celestes
Don Juan Manuel (maestro en el negrear y esclavista)
¿No podría muy bien, haberlo sido?
¿No sería hora ya, de precisar, si ese sillón
Que de culo en culo (negro) van pasando
Fue de un Rivadavia pardo o zambo?
Por su piel yo me pregunto,
Que es la de la negrada argentina:
¿Bernardino fue cocho, loro,
Cambujo, jorocho o chino?

¡Argentina: un país de fantasía!
El pelpa reluciente, envuelve ese chocolatín
Un tanto amargo
De un amargo retroactivo (obrero)

Si mi orgullo fue la Baya:
¿No será baya también su patria, baya la potra
Bayo, tu pecho?
¿No es tu argentina luz de Luna, la que las aguas del Plata, platean?
¿No es de Sierras Bayas, el argento?
¿No es el Río que la lleva, bayo, bello y argentino, hasta el lamento?


Ilustración: Gustavo Piccinini
En audio: Radiodrama realizado por Héctor Ledo sobre el texto de Eduardo Magoo Nico.

domingo, mayo 18, 2008

Leimon



1-

-Como pasto te comería
Como pasto
Y por mi esófago el pastito
Pasaría
Como un vino que se espuma
Haciendo hilillos en el surco

Así al Biguá caballar
Se le espejaba
El rosado campo de las viñas
(Que) tirando del arado
De la donosa Pasto Verde
(Quilla profunda y contrabalanceada popa )
Bien supieron cultivar

-Como lobo te comería, por tus ojos

Al caer la tarde
Y con el vino
Reposan los animalitos
Cansados de galopear
En su jaula de huesos

-Yo, luna tibia

Ella sueña entre arcos
Con la resurrección de una flor del rosedal

-Quien no conoce los besos de Afrodita
No sabe de qué están hechas estas rosas...

-¡Ay, ay, ay! Habría que morirse
Al menos una vez, antes de morir
Para poder elegir ser otro (¿potro?)

Le decía el Biguá a Dionisio (peoncito caballerizo)
Mientras éste le escanceaba el vino
Con el agua helada del molino

-¿Y qué animal querrias ser vos? ¿Un colibrí, acaso?¿Un toro, una serpiente… Un pez?
-Un padrillo de cabaña
-¿O una yegua que tire el carro?
-Ya sé, un actor de film porno, con mucho movimiento de labio, como Mister Ed
-¡Wilbur!!! ¡Ja! ¡Ja! Esa sí que está buena...

Biguá, que atraviesa todos los estadios de la borrachera
Yace en los brazos de Baco
Sobre un gran charco rojo sangre
Apoyando la testuz sobre un costado del bebedero
Mientras el sol no se decide a ponerse

A la Pasto él la llamaba Luna
Cuando se estaban por conocer
Como parva de avena fresca, le pareció
Tan linda
Toda embutida de carne en una pielcita
Hecha enteramente de ternura
Y como Mete (la embriaguez)
Un poco en curda

-¿Qué nuevos pastos veré?
Adios pastitos adiós
A vuestros lechos silvestres
Adiós
Muero como cadáver de amor
Deseoso de su destino


2-

Pero antes de que el Biguá se nos muera
(Ésta, su primera vez)
Yo-Dionisio voy a hacer que les cuente
Al menos un poquito
(Pues lo que no es cuento, no hace parte de la Historia)
Cuánto ella, es:

-En verdad, la Pasto, es una joven luna
De inalterable efigie
Sus pechos son torreones
Sin piquito
Pero contentos
Sus ancas
El agua equina
Que destila miel en la fuente de Pegaso...

¡Por Baco!
¿No es acaso Selene, esa que ahora se baña
En su imagen sobre el agua?
Es ciertamente ella, subida en lo mas alto del molino
La que desenreda y poda la hiedra
Que lo está devorando


3-

-Todas cumplimos nuestro destino de hembras

(Dice a vos en cuello, como para que la sienta un vasto público inexistente)

-Así las señoras, como las demás...

(En este aparte, el divino co-Autor se confiesa
¡Si supieran cuánto añora su teatrito de Atenas!)

-Mi oficio secreto, debo decirles, ha sido siempre
El de bordador de perlas
Yo bordo “perlitas”
Frases encontradas
Relinchos propios y ajenos

En todo poema implacable
Hay un minuto feroz
Tan duro
Que como una catarata de cajón
Detiene el tiempo

Yo: Baco, como fiera
Me comí el reflejo
Yo: espejo
(Que eviscera, que descuartiza)
La Naia la Noia la Noria

Es el abiguazado yeguarizo
El que despierta ahora, y dice (se dice, le dice)
Cuando la escena queda casi a oscuras

-Esa estrella que está saliendo
(Que se despega, amor, que nos despega)
Es la estrella del perro chico

Llegó la Canícula
El momento más caluroso del verano
La estación de la vendimia

-¡Habrá que darle al canasto!

Dijo la Pasto, como un faro
Fijándolos desde lo alto



Texto: Eduardo Nico (Magoo)
En audio: Poema dramatizado por Héctor Ledo, con la colaboración especial de Rosalba Gravina.