viernes, julio 11, 2008

Mariano Guzmán



La parte líquida del mundo

Lo mío no es ni aversión ni conducta adquirida por hábitos extravagantes.
Los he visto pasearse en cuanto acuario he visitado y cada vez que en mis innumerables travesías oceánicas los he encontrado. En todas sus formas y tamaños, colores y texturas, me han parecido seres admirables. Durante el diluvio universal han sido privilegiados y su territorio nos sigue siendo vedado. No tengo nada en contra de los peces, pero admitámoslo de una vez y para siempre: No es posible abrazarlos, y con esto todo queda dicho.

Animales de montaña y grandes felinos


Las cabras, con todo lo que ellas implican, han saltado año tras año las mismas rocas. Algunos, los más, piensan que disfrutan de su vida natural, al igual que los grandes felinos. Yo sigo confiando en aquella premisa que aprendí de muy pequeño. Todo aquél que tiene que ocupar cada instante de su vida en la tarea de la supervivencia no puede ser feliz. Por cierto es un espectáculo encantador ver sus cabriolas, su habilidad para la caza, su certidumbre y su instinto. Prefiero tenerlos como mascotas y mi almohada seguramente es mucho más feliz que todos ellos. No hay nada que indique que debemos dejar que la naturaleza siga su curso. Por cierto sabemos es nuestra peor enemiga.

Con los ojos aún abiertos


La mañana me ha encontrado más de una vez observando detenidamente cada uno de los objetos que me rodean. En el mismo instante en el cual descubro su próxima lejanía puedo finalmente conciliar el sueño. Sé ya es tarde, pero al fin he descubierto la única manera de domesticarlos.

El alcance universal


Quién no ha tenido alguna vez la sensación de haber alcanzado la certidumbre, ese instante único en el que todo parece comprenderse. Es sólo un pequeño fragmento que por irrepetible no se convierte en conjuro. Una vez que nos ha ocurrido, pasamos a ser parte de aquellos signados por la finitud. La muerte se ha hecho presente y no va a abandonarnos nunca más. Pero hay que saber detenerse a tiempo.

Sustracción


Más de una vez he pensado que todas las cosas que me ocurrían tenían algo para decirme. Que existía un plan trazado para mí del cual no podía escaparme.
Tantas otras he pensado lo contrario, que nada tenía un sentido preciso y que a cada instante yo iba decidiendo mi destino. Hoy pienso que es mejor no pensarlo, que agregar un misterio a otro solo dará por resultado una ecuación matemática.
No tengo ya un pensamiento matemático, excepto cuando cuento los días que me va restando vivir.

No resulta simpático


Pienso en las palabras como el relleno del cual se valen las almohadas para hacernos dormir. Refutar desde los insomnes sería una solución fácil, pero pienso que los que no concilian el sueño son contrincantes nobles. No dirimen el pleito desde la comodidad.


Mariano Guzmán ha publicado, con Guillermo Giampietro "Los emblemas, males en la tumba", con Pablo Makovsky Mier "Turkey Alley Rumble Sex" (Ediciones Fray Santiago) y "Las formas del Desierto" (1995), con ilustraciones de David Nahón. El presente texto es inédito.

Foto: Magoo


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