martes, enero 15, 2008

El pueblo mas cercano







Como a un pueblo de distancia

El rancho de los Islas

Se ven las luces que brillan a lo lejos

Y del motor encendido

El golpeteo en fragmentos irregulares

Trae el viento


Es el aviso de que me están esperando

Sólo para las visitas lo encienden

Andáte en el Oscuro

Es más seguro para la vuelta

Y llevále estos huevos a la vieja

Que le andarán escaseando


Me fui en el Oscuro nomás

Matungo de mal paso si los hay

Pero criado y crecido en estos campos

Manso y holgazán…

Abriendo tranqueras

La noche, ya se entraba


Al tranco por los huevos

Que si no, galopeaba

Al llegar, los perros en bandada

Y el viejo Islas servicial

Abriendo el potrerito

Mientras a los gritos los calmaba:


¡Juira, juira, perro!

¡A ver... Porqué!

¡Vayasé, le digo!

¡No ande husmeando, maula!

Entre ladrido y retobo me bajé

El viejo las riendas cortas sostenía


Y la vieja, a salvo, guardaba el canasto

¿Cómo se te ha ocurrido venirte cargado?

Milagro que no se han roto

Sacále el freno y dejálo que lo encierro

Oscuro viejo...

Bien elegido estuvo el flete


¿Y el camino?

Barro no falta y cantidad de patos en los charcos…

¿No viste gansos? A mi se me fue una bandada

Son así medio salvajes nomás

Cada año se van unos cuantos

Y me descuidé un poco, también, con los pichones


Pero ya bastante grano gasto

Alimentando gallinas que no quieren poner

Es la época mala

Hay unas cuantas culecas

Los he visto llegar, sí

La otra semana peludeando


De aquí de la loma se ve clarito el camino

Desde Lasalle hasta la entrada del campo

Se está poniendo bravo el pantano

¿Y los camiones de tosca que nos prometieron en la Delegación?

¿Te acordás? ¿Vos los viste?

Nos dejan para lo último, como siempre


La vieja en la cabecera

Cara de lechuza y vino rosado

Damajuana de diez, al lado

El viejo (aguilucho de ojos claros)

Damajuana de quince tintos litros

Siempre a mano


Un vaso siguió al otro

No, si el vino, comiendo, no hace mal

¿Y cómo está tu madre?

¿Tiene gente en las casas?

¿Haciendo mermeladas?

Cargadazos los ciruelos este año


Nosotros no comemos frutas, no

Se las comen los chanchos

Si los llegás a ver en la laguna a mis gansos

Metéles tiros nomás

Están gordos del rastrojo

Anidaron en el trigal


Hacen una sóla fila ¿nunca viste?

Grandote el huevo de ganso

Más grande que el de pato

En los juncos de a caballo

Es peligroso por los pozos

Octubre el mejor mes, es todo un sólo nido


Los celestes son de cuervo

Los pintados de pato

En cambio verde brillante copetona

Y biguá, morado

Uno de ñandú, hace once de gallina

¿Ramón te los trajo?


Por allá en los fachinales hay muchos ñanduces

Flor de mayonesa...

La yema clarita, suave, muy rica

Nosotros no podemos

Andamos medio mal del hígado

Los dos


El vaso siempre lleno

Puro el vino, no el milagro

Apenas iba yo por la mitad y ya estaba otra vez llenito

Y las comadrejas… si no fuera por los perros

¿Los peludos? Bicho dañino

Y el loco Olivari, más loco que nunca


Hace fuego con la seca

Siempre amigo de lo ajeno

Diga que la mujer pobrecita es una santa

¿No sabías? Sordomuda

Y la hija, la piel de Juda, mal hablada como el padre

Esa que va a trabajar, se irá porai, con alguno


En el mejor de los casos

Porque si queda en el pueblo

Va a ser para mal de muchos

Como decía Martín Fierro

Si me permite don Mario, yo ya me estoy yendo

Los esperamos para cenar una noche de éstas...


Si seca el camino, cómo no

Le debemos una visita a doña Nelly

En cuanto pueda sacar la chata…

Con cuidado, primero parate despacito

Y si ves que podés caminar, ya podés salir montado

Yo te acerco el caballo, epa epa, es la falta de costumbre


Me va a pegar un reto doña Nelly

El cielo está clarito, seguí la Cruz del Sur

Al paso nomás, que yo te voy mirando

Sabés que tenés razón, el monte parece un barco

Aquellas luces son de La Argentina, todavía están trillando

Hasta que moje el rocío, aprovechan


No vaya a ser que les caiga otro aguacero

Y ya vienen atrasados

El Oscuro apurando, a casita va contento

Arriba, mil, dos mil estrellas más que ayer

La Via Láctea: un guazcazo

La Cruz del Sur, las Tres Marías, y otra cruz


Vaya a saber cuál

Con el vientito fresco en contra

Venían monstruos de las sombras

Y la pequeña travesía

Se me hacía un asunto de orden galáctico

A poco trecho, todo más negro que un culo


Que el culo de mi caballo

En la primera tranquera me largué

Me caí, me embarré, y me cagué en Dios

Cerré y seguí de a pie

El Oscuro, mañero, quería ir más rápido que yo

Y me pisaba los talones


Después de la segunda tranquera intenté montarlo

Y como no pude

Quedé cruzado como una bolsa en el recado

Por ahí, me acomodé

¿Las riendas? Yo qué sé, quedé al revés

Mirando atrás, vi que las luces de los Islas se apagaron


Las mías también

No habiendo qué mirar…

Tampoco recuerdo cómo fue que llegué al rancho

Hasta el alero de la cocina me arrimó el caballo

¿Levantó el pestillo del portoncito con la trompa? ¿Con los dientes?

Apenas me bajaron vomité


¿Pero qué te ha pasado paisano?

Se descostillaba de risa Alejandro

¿Los huevos, cómo llegaron?

Bien puestos, los estarán empollando

¿Y los Islas?

¿Qué Islas?


Yo no ví ninguna isla

Había un monte como un barco, como un barco naufragando

Una lechuza en un palo y un aguilucho volando...

De aquel pedo al de hoy

Más de cien veces diez años, han pasado

Y cien barcos rebosantes de sueños, en la noche naufragaron


Sin embargo, a aquel rancho

Del que he partido

(En oscuro flete montado)

Jamás he regresado

El viejo solía decir:

La vida es asombrosamente corta


Se comprime tanto en la memoria

Que suele no bastar otra vida

(Dejando aparte los accidentes

Que puedan sobrevenir)

Para volver

Del pueblo mas cercano



Foto: Gustavo Piccinini

Texto: Eduardo Nico (Magoo)

En audio: Radiodrama integralmente realizado por Héctor Ledo (disponible para Internet Explorer y similares).




sábado, enero 12, 2008

Fantasía en Mil Rayitas


Ilustración: Gustavo Piccinini

En Alaska al menos, no faltarán cubitos




Hoy todo lo que imagino

(Es siempre Fantasía, la que viene a salvarme)

Podría haber terminado, muy sencillamente

En el frío de la mañana

En el frío despertar de una mañana

Están los que tienen un acolchado de plumas

Y los que no lo tienen

Y están también

Los que no tienen una cultura adecuada

Y no saben cuán importante, es tenerlo/a

Podría haber terminado antes de esta reflexión

Mi pensamiento

Por un accidente cerebro vascular

Debido a la ingesta excesiva de chocolate

O a un estrangulamiento espontáneo del cólon

Lo podría haber impedido

La boca empastada de pescado, del mediodía

La mezcla de pollo y maní, del anochecer...

Hernan Crespo era en mi sueño, un buen muchacho

Desfilaba junto al equipo de fútbol

Vestido de cadete

Parecía muy importante jugar ese partido

Mantener el secreto, transportar las fotocopias

Como si estuviesen cargadas de una cierta, vital

Información

(Sin embargo era tan banal y en blanco y negro, el contenido

Como todo el resto del complot)

Salir de la base en un viejo colectivo

(De la Legión Argentina se trataba)

Estaba en ciertas ocasiones permitido

A los prisioneros de esa guerra

Y fue la inocente rebeldía de las dos únicas chicas del campo

La que estuvo a punto de arruinarlo todo

Un capricho de última hora

Y la vida de todo ese magnífico grupo de atletas combatientes

Disciplinados, bien formados, y con un Plan

Se puso en peligro

Pero es esa misma ligereza inconciente, la que los salva

La autencidad del que no sabe, se opone

(Como Fantasía, en mi fantasía)

A la impostura del qué se yo

La postulación de un cero (absoluto)

No puede evitarse

Todo lo hecho

Se reduce entonces, a una serie de colecciones

Más o menos imperfectas

(Es decir, más o menos, compactas)

Y en buen estado de conservación

El trabajo del obsesivo

También los poemas con toda su carga

(De subversión anti-obsesiva)

Se coleccionan

Y el trabajo de una vida

Se reduce

A un álbum de figuritas:

El objeto más precioso que haya jamás poseído

(Nunca completo del todo)

E inolvidable

El polaco Paflick

Pando y Guidi

El manco Casa

Roma (con su romano corpachón)

De blanco puro (almidonado)

Ramos Delgado

Bajo la banda roja de la pasión

Y el Mil Rayitas

En las tres pantallas, en tecnicolor

De mi corazón

¿Porqué debería yo seguir caminando con mi cojera, mamá?

(No es una palabra acaso, que tiene cojer adentro)

Porqué, sino por muerte, debería yo seguir

Si esto que me hace falta

Ya es un exceso (cualquiera) de materia

No lo digas, lo sé

No llegaré muy lejos...

El despojo se consuma

Por la continuidad de la agresión

Luego de una saludable diarrea o verborrea de la Oración

Volver a empezar, se hace difícil

Con el paso de los años

Los traslados de las cajas

La hernias de disco y del computer

Un nuevo cambio de domicilio...

Y en caso de ser procesado por la Justicia

Responder serenamente

(Como Hernán Crespo hacía en mi película)

A todas las preguntas

Bastaba poner la pelotita (de tenis) ahí

De ese lado del fleje

Que entrara

Que no pareciera que estaba todo arreglado de antemano

Porque entonces las fotocopias

No llegarían a destino

El sacrificio de tantos héroes habría sido en vano

Y todo esta empresa de la humanidad

Por la humanidad

No tendría algún sentido...

Recuerdo aún, a quien sentado en un estribo

Me pasara el Testimonio

Y a todos los que alguna vez han estado en el Camino

Yo me debo a toda esa caterva de cojos

Y mal entretenidos jugadores

Alucinados cotempladores de bolitas:

Así se viaje en una enorme Galaxia

O en un colectivo de mente

Lo único que hace sentido

Es el viajar



Ilustración: ENGRUDO (Gustavo Piccinini)

jueves, enero 03, 2008

Con la Luna, al tenis



A la crueldad del sadismo

O al sadismo impúdico de la honestidad

Yo habría opuesto

Luego de mis iniciales peloteos

Una serie envenenada de devoluciones

(Las bolas siempre peinando el fleje)

Pero no puedo

Yo me rindo a tu saque

Te beso la raqueta

Me abrazo a los pliegues de tu pollerita

Te adoro en una estampita de Norma Baylon:

¡Cómo me sacás, mamita!

Envuelto como un niño

Me quedaría en la red, con tu rebote

Me comería de a poco

La remera de banlon

Tu madejita sintética

La vincha transpirada y profunda

El polvo de tu cancha colorada

La sublime guarda de tu saquito

Color beige


Ilustración: ENGRUDO (Gustavo Piccinini)