miércoles, mayo 08, 2019

Dile a la que esparce




Quien ahora es este polvo

Que vuela y decanta

Vacío reclamo de una pasión

Que no responde

Fue una vez esclavo de una ninfa



(Las habladurías provienen de los pequeños huesos)



El viejo lecho de cedro de estilo renacimiento

¿Donde estará?

En qué baratijo de muebles viejos

En qué dormitorio de gente horrible...

Allí, a seno desnudo, ella luchaba conmigo

Y luego abría mis párpados dormidos

Para seguir riendo

¡No te rindas combatiente!



Los ojos nos llevan donde ellos quieren

Saciamos nuestros ojos de amor

Antes que conozcan la moderación

Hoy tomaremos un poco

Del gran aliento de los mejores amantes...

Se acerca parece

La hora más tibia del día

El sol guiará nuestros negros caballos

Los peces nadarán en torrentes secos...

Qué importa si tus cosas llevan prisa

O si tu hora ansiosa te anticipa

Crecerás como ella

Experta de experiencias

Y ajeno a todo, podrás soportar el golpe repetido

De los sencillos e implacables hechos



Quisiera llorar por los dos y hasta por un tercero

Viviré  mientras ella siga viviendo

Volveré a las danzas de Yaco

Llevando dones aptos

Amor me domina

Es de mis ojos que escapo

No de la ciudad


Durante mucho tiempo


He tentado de resucitar

Un arte muerta

De mantener el sublime...

La edad exigía una imagen

Una mueca fugaz

Una cierta gracia  

Una estampa en yeso…



A la escultura de la rima

No conviene el alabastro

Cristo sucede a Dioniso

Lo fálico a la ambrosía

Han dejado el lugar las guerras regulares

A las matanzas y a los genocidios

Todo corre

Pero una arbolada casa de dos pesos

En Témperley

Sobrevive hasta nuestros días

Como el refugio de un tiempo sin retorno

Y seguimos eligiendo para gobernarnos


Como entonces

A un cipayo y a un estafador



Ven libro nacido mudo


Dile a la que esparce un tal tesoro

En el aire

Que le dé vida al momento

Ya que todo se ha vuelto sustancia

Y es un color único el que desafía el tiempo


Dile a quien camina con el canto sobre los labios


Que otra boca podrá encontrarle adoradores

A buen mercado

Hasta que el cambiamiento

O la mutación

Lo hayan destruido todo

Y después todo...

Excepto mi memoria

Y su belleza


Texto: Eduardo Magoo Nico
Foto: Alejandro Pi-hué

miércoles, abril 10, 2019

Federico García Lorca



SUEÑO II (Libro de Poemas, 1921)

Mayo de 1919




Mi corazón reposa junto a la fuente fría.

(Llénala con tus hilos,
araña del olvido.)

El agua de la fuente su canción le decía.

(Llénala con tus hilos,
araña del olvido.)

Mi corazón despierto sus amores decía.

(Araña del silencio,
téjele tu misterio)

El agua de la fuente lo escuchaba sombría.

Araña del silencio,
téjele tu misterio.)

Mi corazón se vuelca sobre la fuente fría.

(Manos blancas, lejanas,
detened a las aguas.)

Y el agua se lo lleva cantando de alegría.

(¡Manos blancas, lejanas,
nada queda en las aguas!)

(Fuente Vaqueros, Granada, 1898 – camino de Víznar a Alfacar, Granada, España, 1936)

martes, abril 09, 2019

Toda juventud que ríe...



La Lepido-Sirena-Paradoxa

(En mi pesadilla)

Me comía lentamente por el culo

¿Su audacia?

Introducir todo el rimero en la ranura

Fina/Rosada

¿Estrecha?

Toda la remembranza

Todo el imaginario de uno

En el fruncir del otro

(La cabeza como una antorcha en llamas)

Y junto a la aborrecible enfermedad del abrazo

(Encendido)

La arcada



Como una flecha lanzada contra Bora y Marea

Los hombres y mujeres de mi generación

Que habiéndose ya batido

Aún están dispuestos

En este virtual "último asalto"

A talar de un tajo el arto necrosado

A poner el cuerpo vivo

En el adorno

Y con las banderas de Alceo

Bagual/Calelián/Catriel/Calfucurá

Calfiao/Pincén

Molfinqueupú

Nauculeo/Namuncurà

Epumer y Baigorrita...

En en el frenesí del trazo

Cortar la tarde

Armar la bronca

Morir-matando



Hay una crispación de nervios

Que anticipa todo tiempo venturoso

Veo la luz de tu voz

Tensa como la cuerda de un arco

"Ebria de ausencia, la vida es vasta...

Agua que parpadea"

Su tensar se acentúa

Con el temblor de los cobardes…



(De la "ira de los elementos"

Tal vez debería hablarte)

Pero debo aún arrastrar el cadáver

De quien me ha venido arrastrando

Hasta el borde mismo de este embudo

Que no se abisma

(Del agujero en ciernes)

De esta preciosa Mira

Que no quiere, todavía, abrir sus ojos...



¿Un animal forzado a seguir amando?

¿A vivir para la muerte?

Contento de verme envejecido

Envejecer este poco más aún...

Hasta casi no poder arrastrarlo

(La Lepido Sirena sigue haciendo lentamente su trabajo)



Saturado de alabanzas y podrido en formas

Me maravillo:

Sea ya por su naturaleza / Haya sido por el huerto

(Por el orto, por el muerto)

¡Toda juventud que ríe es invencible!


Texto: Eduardo Magoo Nico
Foto: Alejandro Pi-hué




viernes, marzo 29, 2019

Estando juntos




En los antiguos tiempos

La tierra nos ignoraba tanto o más que hoy

En cuerpos que temen ya la tumba

He encontrado la vida que anhela la vida

Aunque aquí no haya tumbas...

Yo nos veo danzando con nuestros hijos

En el espejo del agua

La mano en la mano

Jugando sin saberlo



Ustedes me han regalado la sed más profunda

Amigos

Siento el agua viva, y cuando la bebo

Ella también me bebe

Ustedes dan muchísimo y lo ignoran

Amigos amados

¿Pero cómo habría podido yo descubrirlo

Sino con la ayuda de la distancia?

Siendo extranjero

¿Porqué buscas lo imposible, me preguntan?

Ven aquí y sé como nosotros...

Pero el cazador ha sido también la presa

El volátil fue reptil

Aquello que somos, demora sobre los montes

Y erra en el viento



La vida es todo lo que se vive...

Creo sin embargo, que si esto que digo

Es una parte de la verdad

Debería revelarse en una voz más clara

En palabras más afines a nuestros pensamientos

Querría volver a volar y partir con el viento

No hacia la nada, hacia el amor...



Nuestra forma de amar (la de cada uno)

Nace en la más tierna infancia

Yo como la niebla he caminado los caminos

Los he conocido en la alegría y en el dolor

Para ustedes yo quise ser como un lago entre montañas

Y estos arroyos que me nacen cantarán aún

Mas dulces que una sonrisa...

Cuando yo haya muerto



Me alcanza ahora la sombra de un hombre inmenso

En el cual todos ustedes son células y nervios

Un hombre infinito

Como un roble gigantesco cargado de flores

Cuya fuerza los ata a la tierra

Y cuya fragancia los libera en el aire

Ciertamente mis amigos se parecen a un Océano

Y se comportan como las Estaciones



¿Y qué cosa es la palabra, sino la sombra de algo conocido

Que no ha podido expresarse...?

Tal vez el cristal en el que se proyecta

Es solo niebla que desvanece

Pero ciegos y sordos como somos

No logramos percibirlo...

Y este es el más preciado bien

De todos los bienes que hayamos podido recibir

Estando juntos

Texto: Eduardo Magoo Nico
Foto: Alejandro Pi-hué

viernes, febrero 22, 2019

Bipolaridad



Es ruda la textura del papel
Añora la ternura de la pluma
Se rompe fácilmente

El objeto de mi enamoramiento
Colgaba de un hilito blanco...
Se vanagloriaba de pertenecer
A la sospechosa raza de los trapos animados
Que el viento, no mueve...

Ella vive en una época distinta
Es decir, toda mi época retrasa
Hay una poesía que se encuentra únicamente
En esos cuerpos apenas descubiertos
Cuerpos extraordinarios
Plenos de inocencia y de culpa
De ansia y de misterio
Inflados de obsesión y de vulgaridad

¿Es éste el último rencor de quien se siente alegre?
Un poco de tierra que se enfría...
¿Pero quién será el que parta el terrón entre sus dedos?
¿Quién cortará el hilo?
¿Quién lavará la indeleble suciedad?

En toda instalación
Conviene meditar doblemente
Cada movimiento
Crear un aura preventiva…
Ante el enchufe


Texto: Eduardo Magoo Nico
Foto: Alejandro Pi-hué

domingo, febrero 03, 2019

La herencia




Deja que otros remos desordenen las aguas

Pronto la luna encenderá su lámpara

El timón lo llevará con gracia

Una jovencita que conoce el rumbo



Yo sé que un día ella

Escarbando con sus afilados instrumentos

Desentrañara  cada una de las citas

Que enclavadas como gemas

En cada verso o polis, derrrumbada

Profundamente en el olvido

Testimonian que una vez hubo una historia

De la que fuimos parte



Cuando el cambio o la mutación

Lo habrá destruido todo

El recuerdo de aquello que amé

Será para ella mi única herencia

Del resto se hará un gran cúmulo

Que devorarán las llamas

O cubrirá la vegetación invasora



Y en ese gran amasijo

Irredimible

De basura y escoria

Tal vez quedará

La entera porción de un resto

En el que lo Bello podrá desplegarse

Y por la mediación de un último poseído

Obtener

Su merecido reconocimiento

Texto: Eduardo Magoo Nico
Foto: Gustavo Piccinini