martes, julio 23, 2019

El pulpo, a la gallega



La infelicidad es sin dudas

Una enfermedad contagiosa

Los infelices y los pobres

Deberían apartarse los unos de los otros

Para evitar mayores sufrimientos



La Móvil Figura se dejará ver

Tan solo en el mundo que vendrá

Después de ella

Una verdadera rebelión de la ligereza

(Contra la ley)

Asolará el mundo



Rebelión vana

Pero divina

Cadenas que se convierten

En doradas filigranas

Redes múltiples finamente tramadas

En una misma sed

(Y pensar que en ellas se sustenta  

La vida de los elegidos...)



Eros es una esmaltada cobertura de Ananque

Una faja coloreada como la Vía Láctea

Su perfecta miniatura:

La ternura

El deseo

Las palabras susurrantes...

No queremos solo una vida sin fin

Queremos una vida serena e infantil

Despreocupada...



Mi locura pánica

Surgió en la plena luz del mediodía

A partir de entonces

Nuestros amores

(Nacidos como juegos pueriles)

Estuvieron enmarcados

Por un segundo bautismo de sangre

Y morirían sofocados por la misma

(Falsa)

Corona nupcial



(Los poderosos ven desde lo alto las refriegas

Y los enfrentamientos

Como un espectáculo digno de dioses verdaderos...)



Anduve a la deriva estos años

Pidiendo tiempo

Reservándolo para dibujar mi nueva orquídea

Con sus magníficos ocho pétalos tentaculares...

Y su perfecta miniatura:

La ternura

El deseo

Las palabras susurrantes...



Aún sigo trabajando en el proyecto

Pero son ahora los tentáculos

(Que han adquirido vida propia)

Los que culminan con precisión obsesiva

Los infinitos particulares



Llueve sin ruido

Sobre las pasturas del mar...

Veo las gotas perforar el agua

Como impotentes disparos

Que intentan alcanzarme



Visto desde aquí

(Desde mi taburete)

Pareciera un pueblo sumergido el nuestro...

(Arrastrado por oscuras y turbulentas aguas subterráneas

Hacia un definitivo extrañamiento)

Yo ya no quiero una tierra sembrada de muertos

Sino el vivo crepúsculo

De una mañana interminable



También en mí

Hay algo

Que susurra goza y sangra

Es esta nueva flor que está naciendo

La que trae a mi recuerdo

Como en un parto

Los días inquietos de la juventud



(Una última pregunta abre mis labios

Que se cubren de burbujas...

¿Quisieras, tal vez, amarme, una vez más?)


Texto: Eduardo Magoo Nico
Foto: Christian Houge












viernes, junio 21, 2019

El desprecio




Mi amada y admirada

Ya que aún me consideras

Un pobre loco

A ti va doblemente mi desprecio



Como una chiquilla soberbia y prepotente

Demasiado acostumbrada a los halagos

Con una hormona que se empaca

Y no resiste la menor ironía

Quisiste hacer un corte de cirujano

En mi yugular

Para verme yacer desangrado...



Deberías aprender a protegerte mejor

De mis embates

Y de las espinas pungentes de la crítica

Basta una blanda corteza de alcornoque

Como escudo

Para entrar en el monte a dar combate



Yo inyecté un alma en ti

Cuando eras apenas un proyecto... 

La línea de sombra de un ombú

Recién implantado

Esa línea, confín o frontera 

Vivirá por siempre...

Ella te contiene aún

Y te impide todo derrame fatal



Yo era entonces el liquen y las violetas

Vos, la selva de jacintos

Yo quien abría las puertas

Del mundo subterráneo...

Tú, quien lo habitaba



Pasado el tiempo del duelo

Tus ojos aún me hablan 

Porque allí reinó el amor

Y en mí, el deseo

Y cada vez que regresa

Es un maravilloso delta 

De islas aladas el que se abre

Habitadas por dioses variopintos



Ven amiga una vez más

Y recuerda

Como con sus pequeños pasos

En la fresca luz del amanecer

Entraba tenue el alba...



Tal vez un día 

Llegará a nosotros el momento 


De despertar  

Del mismo sueño irreverente

A una segunda juventud


Texto: Eduardo Magoo Nico
Imagen: Gustavo Piccinini


lunes, mayo 27, 2019

El amor reinventado




¿Es esta mi debilidad?

¿Deseo conservar  todo como era en los inicios?

Nunca entendí como el amor pueda implicar la posesión

Apropiarse del ser amado...

¿Expropiarlo?

Aquello que se une a vos suele cambiarte

O no



Ella era el placer de vivir

Tenia una aureola de limpieza

De desenvoltura

De descuido

De audacia

De apertura a todo lo nuevo

Y él lo ignoraba completamente



Era joven

Vivía de lo que le inspiraba la jornada

Intentaba dar al otro todo aquello que deseaba

Y lo hacía con fantasía

Sostenía la superioridad de lo deportistas

Por sobre los intelectuales y los militantes

Y hacía el elogio de los homosexuales, de los ladrones

Y de los locos



¿Transformar la poesía en acción?

¿Inventar continuamente la propia existencia?

La deliciosa vorágine del desprecio

El tiempo suspendido   

La perpetua exaltaciòn de la infancia

Las propias necesidades reducidas

A lo indispensable

Eran sus principios

(Dignos de un Diògenes)



Juntos habían soñado un juego

El de cambiar las reglas

Sin importarles las ya existentes

“Las torpes leyes de la moral burguesa”



Querían inventar una nueva moral

Y sobre todo un nuevo y diferente modo de amar

Al capitalismo sentimental

Oponían un cierto “comunismo”



Esto de la exclusividad en el amor...

¿Sería bueno para los dos?

A veces si...

A veces no

¿La simulación es útil?

¡Franqueza!



Seguir siendo uno mismo cuando se ama

No mudarse en el otro

No vivir juntos demasiado tiempo

Hay que saberse dejar

Para poder reencontrarse...



¿Comerse al otro o hacerse devorar por él?

Suele ser indigesto

Es bello amar y dar cuanto podemos

Pero no impedir al otro el resto del mundo...



Ella nos había contado de sus compartidas quimeras

Con inmutada 

Conmovida, participación

Apenas velada por una ironía enternecida...



Habría querido escribir el poema épico

De aquellos años ligeros

De aquella circularidad del deseo

De aquel amarse por propiedad transitiva

Sin jamás mentirse

Sin jamás traicionarse

En la búsqueda de una nueva

Y rigurosísima

Ausencia

(De toda moral)

Texto: Eduardo Magoo Nico
En la foto: Franziska zu Reventlow

miércoles, mayo 08, 2019

Dile a la que esparce




Quien ahora es este polvo

Que vuela y decanta

Vacío reclamo de una pasión

Que no responde

Fue una vez esclavo de una ninfa



(Las habladurías provienen de los pequeños huesos)



El viejo lecho de cedro de estilo renacimiento

¿Donde estará?

En qué baratijo de muebles viejos

En qué dormitorio de gente horrible...

Allí, a seno desnudo, ella luchaba conmigo

Y luego abría mis párpados dormidos

Para seguir riendo

¡No te rindas combatiente!



Los ojos nos llevan donde ellos quieren

Saciamos nuestros ojos de amor

Antes que conozcan la moderación

Hoy tomaremos un poco

Del gran aliento de los mejores amantes...

Se acerca parece

La hora más tibia del día

El sol guiará nuestros negros caballos

Los peces nadarán en torrentes secos...

Qué importa si tus cosas llevan prisa

O si tu hora ansiosa te anticipa

Crecerás como ella

Experta de experiencias

Y ajeno a todo, podrás soportar el golpe repetido

De los sencillos e implacables hechos



Quisiera llorar por los dos y hasta por un tercero

Viviré  mientras ella siga viviendo

Volveré a las danzas de Yaco

Llevando dones aptos

Amor me domina

Es de mis ojos que escapo

No de la ciudad


Durante mucho tiempo


He tentado de resucitar

Un arte muerta

De mantener el sublime...

La edad exigía una imagen

Una mueca fugaz

Una cierta gracia  

Una estampa en yeso…



A la escultura de la rima

No conviene el alabastro

Cristo sucede a Dioniso

Lo fálico a la ambrosía

Han dejado el lugar las guerras regulares

A las matanzas y a los genocidios

Todo corre

Pero una arbolada casa de dos pesos

En Témperley

Sobrevive hasta nuestros días

Como el refugio de un tiempo sin retorno

Y seguimos eligiendo para gobernarnos


Como entonces

A un cipayo y a un estafador



Ven libro nacido mudo


Dile a la que esparce un tal tesoro

En el aire

Que le dé vida al momento

Ya que todo se ha vuelto sustancia

Y es un color único el que desafía el tiempo


Dile a quien camina con el canto sobre los labios


Que otra boca podrá encontrarle adoradores

A buen mercado

Hasta que el cambiamiento

O la mutación

Lo hayan destruido todo

Y después todo...

Excepto mi memoria

Y su belleza


Texto: Eduardo Magoo Nico
Foto: Alejandro Pi-hué

miércoles, abril 10, 2019

Federico García Lorca



SUEÑO II (Libro de Poemas, 1921)

Mayo de 1919




Mi corazón reposa junto a la fuente fría.

(Llénala con tus hilos,
araña del olvido.)

El agua de la fuente su canción le decía.

(Llénala con tus hilos,
araña del olvido.)

Mi corazón despierto sus amores decía.

(Araña del silencio,
téjele tu misterio)

El agua de la fuente lo escuchaba sombría.

Araña del silencio,
téjele tu misterio.)

Mi corazón se vuelca sobre la fuente fría.

(Manos blancas, lejanas,
detened a las aguas.)

Y el agua se lo lleva cantando de alegría.

(¡Manos blancas, lejanas,
nada queda en las aguas!)

(Fuente Vaqueros, Granada, 1898 – camino de Víznar a Alfacar, Granada, España, 1936)

martes, abril 09, 2019

Toda juventud que ríe...



La Lepido-Sirena-Paradoxa

(En mi pesadilla)

Me comía lentamente por el culo

¿Su audacia?

Introducir todo el rimero en la ranura

Fina/Rosada

¿Estrecha?

Toda la remembranza

Todo el imaginario de uno

En el fruncir del otro

(La cabeza como una antorcha en llamas)

Y junto a la aborrecible enfermedad del abrazo

(Encendido)

La arcada



Como una flecha lanzada contra Bora y Marea

Los hombres y mujeres de mi generación

Que habiéndose ya batido

Aún están dispuestos

En este virtual "último asalto"

A talar de un tajo el arto necrosado

A poner el cuerpo vivo

En el adorno

Y con las banderas de Alceo

Bagual/Calelián/Catriel/Calfucurá

Calfiao/Pincén

Molfinqueupú

Nauculeo/Namuncurà

Epumer y Baigorrita...

En en el frenesí del trazo

Cortar la tarde

Armar la bronca

Morir-matando



Hay una crispación de nervios

Que anticipa todo tiempo venturoso

Veo la luz de tu voz

Tensa como la cuerda de un arco

"Ebria de ausencia, la vida es vasta...

Agua que parpadea"

Su tensar se acentúa

Con el temblor de los cobardes…



(De la "ira de los elementos"

Tal vez debería hablarte)

Pero debo aún arrastrar el cadáver

De quien me ha venido arrastrando

Hasta el borde mismo de este embudo

Que no se abisma

(Del agujero en ciernes)

De esta preciosa Mira

Que no quiere, todavía, abrir sus ojos...



¿Un animal forzado a seguir amando?

¿A vivir para la muerte?

Contento de verme envejecido

Envejecer este poco más aún...

Hasta casi no poder arrastrarlo

(La Lepido Sirena sigue haciendo lentamente su trabajo)



Saturado de alabanzas y podrido en formas

Me maravillo:

Sea ya por su naturaleza / Haya sido por el huerto

(Por el orto, por el muerto)

¡Toda juventud que ríe es invencible!


Texto: Eduardo Magoo Nico
Foto: Alejandro Pi-hué