miércoles, agosto 10, 2005

Sedas

Le dijo: ¿me das una seda?
Ella bajo los ojos y le ofreció sus tetas

Seducir una mujer
Estrangular un hombre
Sedas
Esa exquisita prenda encoge un poco
Después una peste infecta los huevos europeos
Viaja por tierra
Intuye una ninfeta
Otra morocha
Sólo se miran
Posan los labios en el mismo borde de la taza

Cada vez menos por los huevos
Y más por la muchacha
Vuelve al sesgo de sus ojos
De princesa indiana
(Un amito blanco no hace un marido poderoso)
Un amor así…(parece fácil)
El elegido de los dioses
Y nada de esto dicho con énfasis
Por lo que toca a la música:
Oyendo seda

Una línea narrativa que sube y baja
Hecha como para leerse al tacto
Es temerario su exceso de elegancia
Apenas se sostiene entre los dedos
La túnica que por pudor nunca se puso
(Habrá lectores que pasan frío)
Hay momentos en que desenvolviendo su último capullo
Nido del ruiseñor
Llegan a temer que se haya sofocado
¡Tanto amor!

Temen hasta que se encuentran con su larva viva
Un dolor
Les ata Ananke su nudo
(De seda)
En la garganta
Y vuelven al punto de partida
Amor perdido buscando Amor
Posible amor
(Media vuelta, un dos, un dos
Un dos, marcha, un, dos…)

-¡Que talle tan esbelto! Dije.
-Sedas, mamòn. Sedas.

I-O

Manchas rojas

Sobre el pupitre verde claro

Un papel plateado

¿De caramelo?

Los bordes superiores de esquinas redondeadas

Y la amplia curva que se encava…

Espacio para un cuerpo que no está

lunes, agosto 08, 2005

Iakhos




 

                
“La potente generó al potente”

 

La belleza era posible quando en el jocoso coro

Gozábamos visiones

Y nos introducíamos en aquella que entre todas

Es la iniciación más beata

Entonces exultábamos como integros y perfectos simulacros

Luminosos, simples y serenos

Libres de este sepulcral signo de reconocimiento

A nosotros adherido como una ostra

La ley del silencio custodia cuidadosamente aquello

Que se ha descubierto tarde

 

Es hora de dejar atrás “las injurias del carro”

Para aprender a disfrutar de la poesía

Hay que saber amar a los poetas...

Iaco, vamos al campo donde florecen las rosas

Doblemente asidos del brazo

Haciendo fiesta al modo nuestro

Ven sobre este prado a danzar

Sacudiendo la corona de mirto

 

¡Mira como tiemblan

Las rodillas de los viejos!

Se quitan de encima como escamas

Las penas, los demasiados años

De la edad tardía

Mientras el valle resplandece de llamas...
 

¡Oh, Iaco, que el canto suave de la fiesta has inventado!

Viene junto a la Diosa con nosotros

Amante de las danzas

Y muéstranos como sin fatiga

Tú realizas esta dura prueba

(Quienes hacen parte de la fiesta

Cierran la divina rueda)

 

Aquí están todos mis amados simulacros:

Protege este coro que es tuyo, Demetra

Has que al seguro toda la noche

Podamos bromear y cantar

Y decir muchas cosas ridículas

Y otras tantas muy serias

Y que después de las risas y los macaneos

Ella finalmente, su corona me ofrezca...

 

Iaco, amante de la alegría

Con el ritmo sincopado de tus pies ligeros

Te pedimos que reavives las ardientes brasas

Y modules la orgía que se desencadena:

Ves como todos claman, alaban, recitan, pregonan…

Cada uno a su modo, se adentra en el florido seno

Y las mujeres ofrecen batiendo palmas

Los dulces de sesamo y miel llamados Mylloi

 

Heroismo del cuerpo es la muerte

Heroismo del alma, vivir

Yo voy con la muchachada de siempre

Donde se hace cada año la velada

En homenaje de la Diosa

¡Iaco Azafranado! Haz sí que sea

Coronado esta vez…
 
 
Texto: Eduardo Magoo Nico.
Imagen: Escultura de Nikki de Saint Fhale, foto del autor.