jueves, agosto 29, 2024
sábado, junio 22, 2024
La más bella
No se trata del florecimiento de los rasgos
Sino de la desfloración de los signos
La punta de hierro rasga
Despega cada palabra
(De lo totalmente ajeno)
El peso cuela...
La hoja se deja penetrar
Por las ínfimas hendiduras
Hasta el fondo
El vaivén de la pluma
Es cada vez más rápido
El papel absorbe la tinta
Mutuamente se lubrican
Forman la bestia original
(Un sujeto de dos espaldas)
El monstruo escriturario
He ahí el punto...
Semilla de nuevos huevos
(La manía de escribir parece ser el síntoma)
Cuando pienso en esta fauna perversa
Imagino un mundo
Donde los hombres nacen viejos
Decrecen, se van arrugando
Y terminan encerrados
(Por propia voluntad)
En una botella
Que será lanzada
A la inmensidad del mar
Texto: Eduardo Magoo Nico
Foto: Alejandro Pi-hué
miércoles, junio 19, 2024
La espuma de las olas
El blanco pálido
Del puente sobre el agua
La trenzada pérgola
(Rama sobre rama)
Anuda, la blanca foresta
Al día reluciente
Los ojos puestos en el mar
Pliegue sobre pliegue
Proa contra proa
El brillo fugaz de las olas
Límpido verde
Límpido azul
Lisa como el vidrio
La roca bruñida por el agua
Ningún grito de gaviota...
Un grupo de pudúes
(Madres y cervatillos jaspeados)
Retozan entre las retamas
Si abro mi mano
Las viñas brotan entre mis dedos
Las abejas cargadas de polen
Hacen su trabajo
Y los sauces se inclinan
Gentilmente
Para reverenciarlas
Entre portales de ámbar
La marea se retira
Una enorme valva (Pinna nobilis)
Se abre entre las rocas
Mientras crestas rojas
Se encienden sobre las dunas
Para iluminarla
Cuando la noche revuelve
Con mayor fuerza
Sus cantos rodados
Ella comienza, lentamente
Su ascenso
Bajo los arrayanes
Los dioses la observan
Texto: Eduardo Magoo Nico
Foto: Alejandro Pi-hué
domingo, junio 16, 2024
Melma
-Bemba bunda cachucha, cachumba.
-Chulo chungo chongo, churrete.
-¡Epa!
-¡Gué!
-¡Guarango!
-¡Grosero!
-¡Botarate!
-¡Cagalindes!
En la glauca niebla, el gris y el rosa de dos jurídicos flamencos aprobaban, con sus rítmicos movimientos, la veracidad de la disputa. El alba los sorprendía metidos hasta las verijas en la fangosa
-Melmosa
-Pringosa
charca dialectal. El Prof (recién salido del armario) se empecinaba en discutirle todos los términos a un Padre Ajó (falsamente) encocoritado.
-A mí, que te he siempre considerado el Nenúfar Fleitas de mis Ballets Rusos, venís a negarme en este terreno sacrosanto, una merecida satisfacción... ¿Aquí, en esta laguna donde acampó Cafulcurá, te permitís boicotearme con tu rebelión lexicográfica?
-Amor es honor.
-Honor las pelotas...
Fue entonces, que ellas, sintiéndose mencionadas, hubiesen deseado mantenerse a flote. Pero ya todo su cuerpo se deslizaba peligrosamente hacia un abismo que parecía no acabar nunca, si no fuera porque El Prof (que tenía la botella de caña bien asida por el cogote) no lograra mantenerlo en un momentáneo, pero no por ello menos providencial, equilibrio. Agarrado ahora con las dos manos al cilindro de vidrio, Father Ajó lograba recuperar la posición erecta.
-Yo te pedí una lectura lisa y llana (con algún reflejo colorido tal vez, como estas palometas que andan jodiendo con el calor entre los juncos). Y vos ya te estás subiendo al taburete del Gran Profesor!
-Suponiendo que una lectura lisa y llana, no fuese una frase hecha, con la suma por demás redundante de dos sinónimos, y calificara de algún modo a un pez, que no es ni liso, ni llano, sino más bien chato y oblongo...
-Suponiendo.
-Por qué entonces no me pasás la botella, que te la estás chupando solo...
-Tomá, no vaya a ser que pierdas otra vez el hilo de la conversación.
-Sabés que ya no me acalambro... ¿Serán barros curativos los de estos lares?
-Clorados, fosforados y radioactivos, seguramente. No es más que un amasijo de mierda, la pampa húmeda. ¿Dónde creés que terminan todos los herbicidas que rocían las avionetas?
-Empiezo a sentirme como el monstruo de la laguna verde...
-Nos estamos metiendo en otra hondonada.
-¿Y dónde cuernos está la orilla? Ya perdí los zapatos y encima no hago más que pisar cangrejos.
-Esperá que me acuerde... ¿Dónde era que se ponía el sol...? ¡Del otro lado del rancho!
-Está clareando hacia donde vamos... ¡Tenemos que caminar exactamente hacia el otro lado, huevón!
-¡Soltá la yatebo!
-¡Soltála vos!
-¡Me voy al carajo de nuevo!
-¡Adiós!
-En tu caso, lo repito: asno, jumento y burro, es todo uno.
-Todo es Uno, en todo caso...
-Mirá lo que me viene a la memoria ahora: En una orilla de esta misma laguna, nos embarramos culeando a campo abierto con mi primer amor... ¡Mi primer amor de verdad!
-Tu primera exmujer, querrás decir...
-Es lo mismo. No sé si estuvo tan lindo, pero para uno como yo, que vive encerrado en una pieza, aquello fue algo épico. Y con el Oscuro atado a unas pajas, junando como quien no quiere la cosa el cojinche pastoral, sobre su más que adorado cojinillo...
-Todo lo que vos pensás es Vicio.
-Dentro de ciertos límites.
-Los límites le quitan encanto.
-Supongamos que una muchacha haya sido raptada por unos indios...
-Otra vez con la historia de "La Cautiva".
-"Due in una carne".
-Dos en un montón de bosta, y sin esperanza alguna de Malón, como bien has dicho vos.
-Che, me tiemblan las piernas, estoy empezando a acalambrarme.
-Paremos.
-Si nos paramos, nos hundimos.
-Acá parece que estuviera un poco más duro abajo...
-El rapto coral, la muchacha. El cándido beso que salva...
-La historia de Psique y Eros. La que inaugura todas las historias cándidamente románticas.
-¿Volvimos al Asno de Oro?
-Y a la flecha oxidada.
-¿Se oxida el oro?
-En condiciones normales no, de otro modo, no se podría atesorar.
- Es Afrodita la que condena a Psique, y la envidia de sus hermanas la que acaba con su godurria. Es una historia de competencia feroz entre mujeres.
-Y después, ella misma se manda al muere, pretendiendo una belleza que no le estaba destinada...
-De todos modos, siempre algún erotómano pintará por allí, para salvarlas...
-¿Y a nosotros quién nos salva de todas ellas?
-Como ocurre con las imágenes que se repiten, no hay una próxima vez... Todas son iguales a la primera.
-Una hermosa visión que nadie recogerá, por cierto.
-Al fin y al cabo estamos hablando de Psique: ¡El soplo de la vida, el último estertor!
Habiendo dicho esto, Père Ajó desapareció repentinamente de la superficie terrestre. Un abismo se abrió bajo sus pies. ¿Tal vez, por no haber querido nombrarla, Perséfone se habría cabreado con su augusto cortejante? El agua, como una broncínea vaselina penetrante, comenzaba a forzarle las vías respiratorias, cuando El Prof, tomándolo por los cabellos (pocos, pero siempre resistentes) logró arrancarlo boqueando del abrazo de Pupila.
-¡Me cago, uahh... en San Expedito! Gritó Ajó, vomitando un agua melmosa mezclada con alcohol.
-¡Y yo, en el Gauchito Gil!
-Creer en una imagen, es peor que enamorarse de un fantasma...
-Digo yo, ¿no nos iría mejor en la vida si nos concentráramos en salir de este infierno?
-¿Qué pasó con la caña?
-Se fue a pique detrás tuyo. Igual no quedaba más que un trago.
-Es el que estoy necesitando... ¡Joder!
-¿Y ahora, según vos, cómo se zafa?
-¡Je, je! Si uno pretende un triunfo, hay que aceptar el sacrificio...
A lo lejos una mole negra se internaba en la laguna con paso cansino y murmurando:
-De chico ya era imbécil, pero de grande se ha hecho más imbécil todavía...
-¡El Oscuro! Siento pasos de caballo, escuchá los chasquidos en el agua… ¡Oscuro! ¡Oscuro viejo y peludo nomás! Es un milagro... ¡Estamos acá! ¡Acá!
El Oscuro pegó un relincho como para asegurarlos y corrigió de a poco el rumbo, dejando a su paso una estela de espuma yodada. Su panza lo mantenía a flote como un barco.
-¡Estos pelandrunes de ciudad! ¡Después se las dan de escritores... y de gente de campo! Y terminan en pedo y a los gritos en el primer charco que encuentran. ¡Cuando lo agarre a solas al Papi Ajó, le voy a cantar cuatro frescas!
Dio una vuelta en arco buscando los juncos más altos, después encaró por el medio hundiéndose a cada tranco, pero con la absoluta seguridad del baqueano, y los sacó asidos de las crines hasta la primera barranquilla. Se quitó de encima los bultos con un violento sacudón de su piel caballuna, como si estuviera espantándose unos tábanos.
-¿Por qué será, que siendo equino, habré nacido negro y hablador? Se preguntó el Oscuro.
Los fijó con desdén desde su soberbia estatura. Y volviéndose con un bufido, en la justa, precisa, suprema dirección del rancho, cursió de lo lindo.
Texto: Eduardo Magoo Nico
Foto: Alejandro Pi-hué
viernes, mayo 10, 2024
Héctor Giuliano – Eduardo Magoo Nico / Diálogo sobre “Servidumbres”.
domingo, abril 07, 2024
Capi Cúa
La anómala mona
Por abajo le mojaba la mojarra
Asna, gansa, saca vacas...
¡Pero, cuánta salud en las nalgas!
Escoba en mano
Entra en escena la Madama
-¡Acaba, acaba de una vez! Le dice a una.
Ameniza el drama Flora
(La otra parda)
Que gorgorita sus trinos
Agarrada al canapé
(¿Acaso es broma el amor, amante?)
Arde Fedra, Elba habla
Sarita comenta...
Óigole su elogio:
-¡Qué par de glándulas!
-¿Eréctil yo? Por favor…
¿Acaso me toma por un Homo sapiens?
Cuando el toro no torea
¿Qué sucede?
Ella cede, y el embutido se adolece
De alguna imaginaria enfermedad
(Lo sanarán al sol las alemanas)
Mientras en el Convento:
-Sor Eva, se lo ruego
Lleve usted una muda
Nunca se sabe…
-Todo lo legal, la fe flagela
¡Los gladiolos también se adoran de rodillas!
Responde con firmeza, la Madre Superiora.
Adonde va
Tragar es gratis
Se roban solo los sabores
Opípara papa, ella se da...
“Yo digo que a mi mapa se lo mima
De sur a norte
Y trasca, se lo mangan mal
Sin empatía
¡Es que es tan raro enamorarse!”
A su acoso con eclipse
Le propino un vendaval
Mi situación se vuelve endeble
La grecorromana iglesia, amenaza
Desatándose el cordón
-¡Por culear también se lucha! Increpa.
-¡Habeas corpus! ¡Habeas corpus! Objeto yo.
-Oscula, non oculi, sunt in amore duces.
Niente da fare...
¡El latin no funca!
In primis et antimonio
Fiat voluntas tua
¡E che Dio ce la mandi buona!
Texto: Eduardo Magoo Nico
Foto: Alejandro Pi-hué
domingo, marzo 10, 2024
El cuerpo desnudo
Aquello que se manifiesta
Y resplandece
Se vuelve adorable
Pues nada hay
Menos latente
Que lo bello
Cuando
A la creciente desnudez
De la piel
(Desprovista de pelos)
Se opone el vestido
Y el ornamento
Aparece un umbral
Una interrupción
Que separa lo invisible
De lo visible, en el cuerpo
La fragrante exposición
De aquello que atrae
Al ocultarse
Se vuelve imaginaria
(Bajo el plumaje o la cornamenta
Piel que asoma entre las pieles
Cueros, tejidos y calzados
Pinturas, joyería, enlujamiento)
Pero no por ello deja de ser sexual...
¿Ganancia diferencial?
¿Legalidad inherente?
¿Preferencia estética?
Ante tales formulaciones
La belleza como escándalo
Salta a los ojos:
(Largas pestañas
Retoques de las cejas
Maquillaje, máscara
Bulto, culo, pechos)
Pareciera que hubiese
Una ausencia absoluta
De finalidad, en lo bello
(Salvo, claro está, para el cortejo)
Inutilidad y utilidad mediante
El exceso y la ostentación
Agregados a un cuerpo
(Tacos, corsé, corpiños,
Braguetas de armar, sombreros)
Ya de por sí, carente de adornos
(Salvo el pelo púbico y los cabellos)
Añaden una pompa lúdica y caprichosa
A la supuesta “naturalidad” del gusto
Que, sin embargo, no dicta moda
Por ese “divino esplendor”
La mirada viaja
Del ave del paraíso
Al pavo real
Y se demora
(Un instante casi eterno)
En el pequeño colibrí
Que encanta
Y de nosotros se compadece:
¡Qué poca cosa sois!
Texto: Eduardo Magoo Nico
Foto: Alejandro Pi-hué