martes, diciembre 08, 2015

La más perfecta carne

 
 
 

La más perfecta carne al partir

Parte el ser

En mil fragmentos desiguales

Un sentimiento de profundo

Y singularísimo

Afecto

Me inspiraba Noelia

 

Cuando su rostro atravesó

La ventana

Su magnífica cabellera de lluvia y llanto

Llamó el rayo

Un fuego hasta ese entonces desconocido

Que ni abraza

Ni envuelve

Ni quema

Encendió la más perfecta carne

Que al arder

Rompió su imagen

En mil porciones diminutas

 

Amarga y torturadora

(No de Eros, no de Psique)

Fue la convicción gradual

De que en modo alguno, yo

Podría definir

Su carácter

(Insolito)

O regular

Su vaga intensidad



Texto: Eduardo Magoo Nico

Ilustración: Gustavo Piccinini

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Su cabellera chorreante, los rìos, el agua insistente de los arroyos...el océano no apagan el fuego. Porque hay sed. Y no se calma.
El fuego tampoco se calma. Porque hay hambre, y sigue ardiendo hasta hacer de ese hijo un pedazo de carne que Mercurio devora a
dentelladas.
Pero, no quiere saberlo, porque prefiere "la vaga intensidad" de la Maga, comiendo salchichas a orillas del Sena, tratando de olvidar que Rocamadour ya no està: ese Rocamadour de lluvia y de llanto.

Bonito poema.

"POESIA Y PERCUSION FUSION" dijo...

muy bello. gracias por compartirlo

rodrigo inostroza dijo...

Bello. Me gustó. Felicitaciones, poeta.

Lara Vanney Abadie dijo...

Me gustó mucho. Gracias por compartir