jueves, enero 13, 2011

Biso





Lejana deriva de tules primigenios

Delicadamente hilados

Flotan a pelo de agua

En el incorrupto principio de las cosas...



El agua corre ágil bajo sus pies

Que apenas pisan...

Mientras camina, conversa

¿Con ella misma?

¿Desnuda?

No de esas doradas redes, sin embargo

De las cuales su cuerpo

Parece que quisiera desprenderse



Su movimiento se confunde con el de las medusas

De bordes violáceos

Que atraviesan danzando el golfo...

¿Fue el hermoso velo

Animado de voluntad propia

La que la hubo envuelto

En su sereno avanzar hacia el escollo?



"Blanca y radiante..."

(A nadie se le hubiese ocurrido recordar a Antonio Prieto en estas costas)

“Va la novia”

Pero la tal medusa, cubierta con su velo de ámbar

Se entregaba con tan grande parsimonia al público ludibrio...

Que era como si una hija de Neptuno

Acabara de presentarse al Mundo Nuevo



Espléndida en su sencillez

La piel tan suave que bien podría ser de foca

Me miró hasta casi atravesarme la retina

Con un invisible alambre incandescente

(Un silencio largo cae dentro de ciertas palabras

Cargándolas de violencia)



La ninfa rompió las aguas y se dejó correr

Ella misma

Por los dulces muslos hasta los pies de nácar

Para ir a unirse a esas otras aguas

Que se retiran veloces

Hacia la gran ola que volverá a englobarlas



Flujo y reflujo

Que antecede las palabras

Y las sostiene en un mareo inmóvil

Porque lo bello no es sino el inicio de lo tremendo

Yo me enredé en sus pliegues

En un confuso trafalgar de velas



(Ciertas veces

El viento se acelera de tal modo en los túneles de la mente

Que arrolla y destruye

En un estallido fulgurante de purpúreos desencajes

Toda claridad)


Texto: Eduardo Magoo Nico

1 comentario:

felisa dijo...

Esta medusa es como la perla suelta de un collar: misteriosa y luminosa. Así aparece este poema. Exquisito.
Saludos,
Espagueti