Escena 1 — La mañana del 9 de abril de 1950 un grupo
de jóvenes, entre ellos uno de los fundadores de la Internacional Letrista,
Serge Berna, y Michel Mourre, entraron en la catedral de Notre Dame en París durante
la celebración de una misa el domingo de Pascua. Vestido como un monje dominico,
Mourre aprovechó un intervalo para caminar hasta el púlpito y leer un sermón
escrito por Berna con críticas hacia la Iglesia católica y su moralidad. El
sermón terminó con una frase explosiva: “Dios ha muerto”. Los jóvenes fueron detenidos
por la policía. La prensa y la televisión informaron sobre el sermón del “falso
dominico” como un gran escándalo.
Escena 2 — Tres décadas después, la mañana del 24 de junio de 1982, varios integrantes del Grupo de Arte Experimental Cucaño se infiltraron en una misa oficiada en una conocida iglesia de Rosario frecuentada por militares y oligarcas. Durante el culto empezaron a oficiar una “contramisa” inspirada en los Cantos de Maldoror, de Lautréamont, con el fin de criticar uno de los símbolos más venerados por la dictadura argentina y sus defensores: la Iglesia.
Escena 3 — El 21 de febrero de 2012, en Moscú, las integrantes del grupo-colectivo feminista de punk rock Pussy Riot subieron al púlpito de la catedral de Cristo Salvador, el templo más importante de la Iglesia ortodoxa rusa, provistas de vistosos y coloridos pasamontañas, y pronunciaron una “oración punk” entonando la frase “Virgen María, Madre de Dios, Llévate lejos a Putin”. Tres integrantes del grupo fueron detenidas y acusadas de vandalismo. En agosto de 2012 resultaron condenadas a dos años de prisión.
Escena 2 — Tres décadas después, la mañana del 24 de junio de 1982, varios integrantes del Grupo de Arte Experimental Cucaño se infiltraron en una misa oficiada en una conocida iglesia de Rosario frecuentada por militares y oligarcas. Durante el culto empezaron a oficiar una “contramisa” inspirada en los Cantos de Maldoror, de Lautréamont, con el fin de criticar uno de los símbolos más venerados por la dictadura argentina y sus defensores: la Iglesia.
Escena 3 — El 21 de febrero de 2012, en Moscú, las integrantes del grupo-colectivo feminista de punk rock Pussy Riot subieron al púlpito de la catedral de Cristo Salvador, el templo más importante de la Iglesia ortodoxa rusa, provistas de vistosos y coloridos pasamontañas, y pronunciaron una “oración punk” entonando la frase “Virgen María, Madre de Dios, Llévate lejos a Putin”. Tres integrantes del grupo fueron detenidas y acusadas de vandalismo. En agosto de 2012 resultaron condenadas a dos años de prisión.

Más allá de la coincidencia estratégica de estos actos descritos como “blasfemia”, estas tres intervenciones, realizadas en países y contextos distintos, ponen de relieve la necesidad de adoptar una crítica corrosiva e irreverente frente a las instituciones y las normas establecidas mediante la búsqueda de nuevas perspectivas que modifiquen (siquiera de forma temporal) la vida cotidiana, y articulen planteamientos que expresen la posibilidad de desafiar el poder, en especial cuando se ve duramente amenazada la libertad. Suelen emplear la palabra intervención aquellos artistas y colectivos que llevan a cabo acciones en espacios públicos a través de juegos creativos, performances atípicas o instalación de objetos, grafitis y carteles. Con ello se pretende deconstruir los relatos mediatizados y la percepción habitual de un determinado asunto, llamar la atención sobre un elemento inusitado o conflictivo de la ciudad, o aportar una visión crítica a propósito de un problema social. En general, esta palabra suele emplearse dentro del par intervención urbana.
Como alternativa de acción concreta y espontánea en el espacio físico (muchas veces por oposición a las convenciones y/o las normas definidas por las instituciones artísticas), la intervención urbana problematiza el contexto en el que se realiza, cuestionando la autonomía del trabajo artístico y el concepto mismo de obra de arte al relacionarse, dialogar e interactuar con el entorno, con una situación social o con una comunidad.
Para “Pepitito Esquizo” (pseudónimo de Carlos Ghioldi), miembro del grupo Cucaño de Rosario, la intervención es una forma de “subvertir esa ideología burguesa de la producción del arte, arrancando el hecho creativo de sus garras (el espacio determinado, claustros del pasatiempo de fin de semana) para transgredir de lleno con el verdadero arte, con la convulsión de la imaginación en la realidad consciente y cotidiana”1. Este concepto de intervención le sirvió a Cucaño de herramienta teórica y práctica para la acción en el contexto de la opresión de la dictadura del Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983). De esta manera, los integrantes del colectivo buscaban redefinir la utopía revolucionaria sujeta a la doctrina partidista mediante una actualización (y una superación) del primer surrealismo que reformulara la relación entre el arte y la vida.2
En Brasil, que al igual que Argentina se encontraba bajo la opresión dictatorial (aunque en el periodo de la llamada “apertura lenta y gradual” del régimen militar)3, el movimiento estudiantil salió a las calles para protestar a favor de la redemocratización del país y los obreros empezaron a organizarse a través de la convocatoria de asambleas y huelgas. En ese contexto de conflicto social, el grafiti tomó la ciudad convirtiéndose en campo de experimentación y recomposición de nuevos lenguajes. En São Paulo estas ocupaciones artísticas y políticas fueron escenario de la formación de los primeros colectivos de intervención urbana, como 3Nós3 (1979-1982), Viajou Sem Passaporte (1978-1982) y Manga Rosa (1978-1982)4. Estos grupos, cuyas manifestaciones se describieron en una publicación de la época como “arte independiente” o “marginal”5, reivindicaban, frente al marasmo institucional, otros espacios de trabajo y de creación fuera del circuito del arte comercial. Esta forma de activismo artístico, bajo el lema del “hazlo tú mismo”, iba a tensar su relación con las representaciones culturales hegemónicas y a habilitar espacios alternativos de acción. La actitud colectiva de trasladar a la calle las prácticas artísticas, al margen del ámbito regulador del sistema de galerías, comisarios, críticos y bienales, se manifestó de modo acabado en una famosa intervención de 3Nós3 en julio de 1979, en la que se sellaron de forma simbólica durante una madrugada las puertas de algunas galerías de arte de São Paulo con una “X” hecha con cinta adhesiva. La acción se completó mediante una nota depositada en cada local, donde se podía leer: “lo que está dentro queda, lo que está fuera se expande”.
INVERTIR EL PAISAJE
INTERVERSÃO [interversión]: (Del lat.:
Interversione) s. f. Acto de invertir; alteración del orden natural o habitual.
INTERVERTER [intervertir] (Del lat.
Intervertere.) V. t. d. e. y t. d.e i. invertir [invertir]6.
En Interdição [Prohibición, septiembre de 1979], 3Nós3 cerró parte del paso en un cruce de la Avenida Paulista mediante tiras de papel celofán azul, extendidas de un extremo a otro de la calle unos segundos antes de que se abriese el semáforo. El grupo observaba las reacciones de los conductores, a la espera de que algún coche rompiese la tira de celofán para reanudar el tráfico.
De madrugada y a una escala mayor, 3Nós3 instaló, con la ayuda de los miembros de Viajou Sem Passaporte y algunos amigos, 100 metros de plástico polietileno rojo en el túnel que une la Avenida Paulista con la Avenida Doutor Arnaldo (el llamado “Buraco da Paulista” [Agujero de la Paulista], uno de los entornos predilectos del grafiti en São Paulo). Intervenção VI [Intervención VI, julio de 1980] dialogaba y creaba tensión con la arquitectura local, como si se hubiera esbozado una enorme línea en la calle. Los guardias de tráfico de la ciudad retiraron la instalación unas horas después. En otras interversiones similares, 3Nós3 contó con el apoyo de los miembros del TIT, que participaron en el despliegue de la instalación Arco 10 (diciembre de 1981), consistente en 300 metros de plástico amarillo suspendidos en una gran avenida.
La primera interversión de 3Nós3 ocurrió en abril de 1979, cuando se hablaba de la posible visita del entonces presidente de la República, el general Figueiredo, a São Paulo. Tomando como referencia las intervenciones del land art y los proyectos a gran escala de Christo y Jeanne-Claude, consistentes en “envolver” árboles, edificios y otras construcciones, 3Nós3 decidió llevar a cabo algo mucho menor pero igualmente impactante: envolver en plástico las estatuas de São Paulo, “asfixiándolas” con bolsas de basura y atándoles los brazos10.
Por definición, los monumentos oficiales raramente posibilitan una forma de participación en su creación y defienden un punto de vista singular, generalmente centrado en los grandes acontecimientos y en la historia de los “vencedores”. Sin embargo, al envolverlos en plástico, 3Nós3 multiplicó las perspectivas de construcción de relatos más críticos sobre la ciudad y su memoria, cuyo efecto se vio después amplificado por su difusión en la prensa11. A la mañana siguiente, los artistas llamaron de forma anónima a los periódicos de la ciudad para pedir que recogieran el extraño acontecimiento que había modificado la apariencia de los monumentos. La operación de ensacamento [embolsamiento] fue noticia en decenas de medios de comunicación, lo que dio lugar a una estrategia práctica y barata de documentar y difundir sus trabajos, compartiéndolos en red con otras personas. Para Ramiro,
CRISIS EN LA NORMALIDAD
EL TEATRO PROVOCADOR
Como señala Barandalla,
eran cosas de un solo día, no eran buenas. Ciertamente no eran buenas, pero como no es bueno el punk de garaje, si lo comparas con Pink Floyd. Justamente lo que querían era sonar mal, sonar a vómito. De alguna manera, eso era TIT. Algo inconexo, gritos. Las actuaciones no eran realistas, los textos podían variar totalmente. La ligazón con el público era directa, todo el tiempo. Estaba roto el escenario15.
Durante un domingo entero de 1978, en la Ciudad de los Niños, un espacio recreativo cercano a la ciudad de La Plata, con edificios públicos en miniatura, los integrantes del TIT improvisaron juegos, situaciones imaginarias y lúdicas, de manera anónima y sin que hubiera forma de advertir que se trataba de un grupo de artistas ni de establecer una separación entre actores y público.Al romper con el espacio escénico tradicional y otorgar centralidad a la participación activa del espectador, Cucaño impulsó la realización de acciones performativas y disueltas en la vida social en las que, en último extremo, los asistentes no eran conscientes de ser parte de un hecho teatral16 y donde el concepto de intervención cobraba toda su fuerza e intensidad. La metodología de emergencia crítica en el espacio urbano representaba un intento por superar los límites neutralizadores con que se enfrentaron las vanguardias que habían inspirado la actividad de Cucaño, privilegiando lo furtivo y la improvisación a partir de un guión previamente abocetado que daba lugar a una especie de teatro puro, anárquico y radical. Las intervenciones de Cucaño pretendían así llevar la dialéctica a todos los aspectos de la existencia, provocando una “crisis de conciencia” que, al desrealizar lo real, proyectara hacia el futuro un horizonte revolucionario inmediato, tal como postulaba la militancia trotskista17. Guillermo Giampietro señala la distinción entre obra, intervención e interposición como fases distintas de la producción del grupo. Si bien la obra todavía se mantiene en los límites del espacio escénico tradicional, presentándose como entidad autónoma separada de lo real y del público espectador, la intervención plantea un desajuste con la realidad, modificándola aunque sea de modo pasajero. La interposición es un modo de acción más ambicioso y a largo plazo, disperso en el tiempo y en el espacio, e implica una modificación persistente y planificada, violenta y permanente, ubicua e inasible.
Después de que las intervenciones de la primera época de Cucaño hubieran tratado de “amotinar” la realidad por un breve periodo de tiempo, las interposiciones que caracterizan algunas de las acciones del segundo periodo de actividad del colectivo perseguirán generar una serie de “trampas” en lo real que expandan sus efectos “sin inicio y sin fin”. Un ejemplo de interposición fue la larga y compleja —además de cínica— operación impulsada por Guillermo Giampietro y Mariano Guzmán para refundar Cucaño en 1984. Ambos integrantes del grupo convencieron a Osvaldo Aguirre de que sólo apareciera en público encarnando al personaje “Nariz de Oro”, fanático anticucaño, con el sencillo atuendo de un papel metalizado cubriéndole permanentemente el órgano nasal. El plan incluía volver muy conocido y popular al personaje en la ciudad, luego anunciar su muerte y más tarde su resurrección en medio de un banquete donde se presentará el libro Los emblemas, males en la tumba.
REALIDAD INTOXICADA
El caos fue
tal que acudieron la policía y varias ambulancias para trasladar a los
supuestos afectados hasta un hospital. Sólo entonces los actores desvelaron la
farsa. Miembros del TIT y de Viajou Sem Passaporte se organizaron para montar
una estrategia de fuga de los intoxicados, pero sabían que el plan preveía la
detención de algunos con el fin de que la escena adquiriera la dimensión real
que imaginaban. La policía detuvo a seis de los intoxicados, entre miembros de Cucaño,
TIT y TIC, que luego fueron deportados hasta la frontera argentina (a riesgo de
que allí acabasen encarcelados por la dictadura). El episodio recibió bastante
cobertura mediática en ambos países21. La emergencia de las fuerzas
oscuras del cuerpo que, siguiendo a Artaud, causaban el teatro y la peste,
aparecían aquí fundidas en un mismo evento para convulsionar la vida pública en
un contexto no tan hostil como el argentino.
OCUPE Y GÍRESE
Durante todos los días, en el horario anunciado, algún miembro del Clé se sentaba en aquella silla negra de madera y jugaba o conversaba con la gente que pasaba por allí. Los peatones y conductores señalaban la escena o sonreían. Otros llamaban “locos” a los participantes de la intervención en la “valla humana”. La pregunta final acaso era siempre la misma: ¿qué significaba aquello?
André Mesquita, Jaime Vindel, Ana Longoni, Fernanda Nogueira, Malena La Rocca, por la "Red Conceptualismos del Sur".
NOTAS
1 Carlos Ghioldi “Pepitito Esquizo”, “La intervención como método de
transgredir las ideologías que rigen las producción del arte”, en Aproximación
a un hachazo, Rosario: Fray Santiago Editores, nº 1, abril de 1982, p. 6.
2 Algunos de los nombres (con los correspondientes apodos que recibían
al ingresar) de los participantes de las actividades del colectivo fueron
Guillermo Giampietro “Anuro Gauna”, Carlos Ghioldi “Pepitito Esquizo”,
Guillermo Ghioldi “Lechuguino Maco”, Fernando Ghioldi “Hachero Irlandés”,
Daniel Canale “Marinero Turco”, Analía Capdevila, Graciela Simeoni “Pandora”,
Patricia Espinosa “Tero gordo”, Patricia Scipioni “Tero flaco”, Mariano Guzmán
“Piojo Abelardo”, Osvaldo Aguirre “Mosca”, Alejandro Beretta, Sapo Aguilera,
Carlos Luchesse, Miguel Bugni “McPhanton”, Fabián Bugni, Luis Alfonso
“Gordolui”, Gustavo Guevara “Sigfrido”, Juan Aguzzi “Hermano Juan”, Daniel
Kocijancic “Hachero Centroamericano”, Marcelo Roma “Pan de Leche”, Alejandro
Palmerio “Palmer”.
3 Esta apertura política “lenta y gradual”, iniciada en 1974 durante el
gobierno del general Ernesto Geisel, suscitó un profundo descontento en la
población brasileña ante la situación de crisis social y económica.
4 En relación a este contexto artístico de São Paulo durante la década
de los ochenta, ver Mario Ramiro, Grupo 3Nós3. The Outside Expands,
en Chantal Pontbriand (ed.), Parachute – São Paulo, Montreal, nº116,
2004, pp. 41-53, y también Mario Ramiro, Between Form and Force: Connecting
Architectonic, Telematic and Thermal Spaces, en Eduardo Kac (ed.), “A
Radical Intervention: The Brazilian Contribution to the International
Electronic Art Movement”, en Leonardo, Cambridge, nº4, 1998, vol. 31, en
http://leonardo. info/isast/spec.projects/ramiro/ramiro.html.
5 Sobre esta clasificación, ver Otília Arantes, Celso Favaretto, Iná
Costa y Walter Addeo (eds.), “Independentes”, en Arte em Revista, São
Paulo, nº 8, año 6, octubre de 1984.
6 3Nós3, Intervenção VI, São Paulo: Edição Fundação Padre
Anchieta, 1981.
7 André Mesquita, Insurgências Poéticas: Arte Ativista e Ação
Coletiva, São Paulo: Annablume, 2011, p. 218.
8 Mario Ramiro, óp. cit., p. 46.
9 Stella Teixeira de Barros, “Out-Arte?”, en Otília Arantes, Celso
Favaretto, Iná Costa y Walter Addeo (orgs.), Arte em Revista,
“Independentes”, nº 8, año 6, octubre de 1984, p. 50.
10 Según la entrevista realizada por André Mesquita a Mario Ramiro en São
Paulo en agosto de 2011.
11 Ver Erin Denise Aldana, Interventions into Urban and Art Historical
Spaces: The Work of the Artist Group 3Nós3 in Context, 1979-1982, tesis
doctoral, University of Texas, Austin, 2008.
12 André Mesquita, óp. cit., p. 220.
13 Viajou Sem Passaporte, U.S.B.A.E.A.E., São Paulo: publicación
independiente, noviembre de 1979, p. 2.
14 Manifiesto publicado como separata de U.S.B.A.E.A.E.
15 Entrevista a Roberto Barandalla, 2011.
16 Ver Cecily Marcus, “En la biblioteca vaginal: un discurso amoroso”, en
Políticas de la memoria, Anuario de investigación e información del
CeDInCI, 6/7, verano de 2006-2007, p. 93. La disolución del arte en la
experiencia cotidiana también era subrayada por El Marinero Turco: “la
intervención va más allá porque el espectador ni siquiera sabe que está
presenciando un hecho creativo […] la intervención se mezclaba con la vida
normal y corriente nuestra”, ver “Investigación especial: Grupo de Arte
Experimental Cucaño. Surrealismo y transgresión en Rosario”, óp. cit., p. 13.
Esta eventualidad no dejaba a su paso documentos testigos de la acción, lo que
ha implicado que desde su origen la historia del colectivo haya circulado como
un relato oral.
17 Ver Nahuel Moreno, dirigente principal del Movimiento al Socialismo
(MAS), que publicó en 1982 su libro Comienza la revolución,
caracterizando la etapa abierta luego de la Guerra de Malvinas como
revolucionaria. En el mismo sentido, ver “Pan de Leche”, “Dialéctica e
intervención”, en Aproximación a un hachazo, Rosario, enero de 1982, p.
7.
18 El contacto entre el TIT y Cucaño se iniciaría con los viajes de
Roberto Barandalla “Picun”, quien debía presentarse cada mes en el registro
penitenciario tras pasar dos años como preso político en una cárcel de Rosario;
y de Mauricio Kurcbard, miembro del TIT, entre finales de 1979 y principios de
1980. Barandalla frecuentaba la casa de Carlos Ghioldi, primer lugar de
encuentro de los miembros de Cucaño. Kurcbard, por su parte, coordinó una serie
de ensayos teatrales con los miembros del grupo. Los miembros de Cucaño que
acudieron fueron: Graciela Simeoni, Carlos Ghioldi, Mariano Guzmán y El
Marinero Turco.
19 El TIT había realizado en 1980 en Buenos Aires el festival Alterarte
I, en el que nuclearon un notable conjunto de artistas experimentales
provenientes de distintas generaciones: la vanguardia concreta de los años
cuarenta, la vanguardia de los sesenta y el activismo teatral de los años de la
dictadura (incluyendo a un jovencísimo Guillermo Kuitca).
20 En un pasaje recogido en El teatro y su doble, el dramaturgo
francés evocaba la figura de Saint-Rémys, virrey de Cerdeña, quien en 1720
impidió que desembarcara en la isla el buque Grand-Saint-Antoine, de
camino al puerto de Marsella e infectado por la peste, ante el pavor que le
había generado un sueño en el que experimentaba en su propio cuerpo los efectos
de esa enfermedad. Artaud establecía a continuación un paralelismo entre esos
efectos y la concepción del teatro que él mismo defendía. Antonin Artaud, El
teatro y su doble, óp. cit., pp. 17-19 y 34-36. Este fragmento aparecía
parcialmente reproducido en el encabezado de uno de los artículos del primer
número de la revista Cucaño. Acha, acha, cucaracha, abril de 1980, año
1, nº 0, s/p., titulado “La crueldad y la agresión en el arte”.
21 Diversas notas de prensa brasileña y argentina reflejaron los ecos de
lo sucedido en São Paulo, ver “Presos pero contentos”, en Clarín, Buenos
Aires, martes 18 de agosto de 1981, p. 45. “Apalearon en San Pablo a seis
artistas y un director de cine, argentinos, por haber malinterpretado una
escena muy realista”, en La Razón, Buenos Aires, martes 18 de agosto de
1981, p. 2 y “Curiosa experiencia de un grupo teatral rosarino en San Pablo”,
en La Nación, Buenos Aires, martes 18 de agosto de 1981, p. 3.
22 Primer paso / conquistar espacios / Tiene espacio abundante / ocupe y
gírese (N. de la T.).
.........................................................................................................
Fuente: "Intervención/ Interversión/ Interposición", capitulo citado de "Perder la forma humana. Una imagen sísmica de los años ochenta en América Latina", pag. 165 a 175. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2012.
Este libro-catálogo de 280 páginas se ha
publicado con motivo de la exposición "Perder la forma humana. Una imagen
sísmica de los años ochenta en América Latina" organizada y producida por
el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en colaboración con la AECID.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía: 25 de octubre de 2012-11 de marzo de 2013.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía: 25 de octubre de 2012-11 de marzo de 2013.
Museo de Arte de Lima (Perú):
Noviembre de 2013-Febrero de 2014.
Distribución y venta (España y Latinoamérica):
www.mcu.es/publicaciones/index.html.com
www.mcu.es/publicaciones/index.html.com
El libro ha sido
dedicado a la memoria de Sergio Bellotti, Redson Pozzi, Daniel Sanjurjo y a
todos los que pusieron el cuerpo desde aquellos años.
Se agradece la gentil colaboración de Mabel
Tapia y Gustavo Piccinini en la realización del presente post.
Foto de apertura:
Lara Baracetti. (Proyección en debate del video-arte de Guillermo Giampietro
"Cucaño-Intervención en la Iglesia", en el Museo Reina Sofía de
Madrid, con la presencia del autor).
Foto 2: Pussy
Riot.
Foto 3: "Ensacamento". 3Nós3.
Foto 4: Miembros del TIT, Buenos Aires, Festival Zangandongo.
Foto 5: Cucaño. Período "tardo cucañesco". Osvaldo Aguirre (Mosca), Guillermo Giampietro (Anuro Gauna), Mariano Guzmán (Piojo Abelardo), Daniel Canale (Marinero Turco).
Foto 6: Sergio Bellotti, del Taller de Investigaciones Cinematográficas (TIC), filmando la intervención en Plaza de la República (San Pablo, Brasil). Festival Alterarte II.
Foto 7: Viajou Sem Passaporte.
Foto 3: "Ensacamento". 3Nós3.
Foto 4: Miembros del TIT, Buenos Aires, Festival Zangandongo.
Foto 5: Cucaño. Período "tardo cucañesco". Osvaldo Aguirre (Mosca), Guillermo Giampietro (Anuro Gauna), Mariano Guzmán (Piojo Abelardo), Daniel Canale (Marinero Turco).
Foto 6: Sergio Bellotti, del Taller de Investigaciones Cinematográficas (TIC), filmando la intervención en Plaza de la República (San Pablo, Brasil). Festival Alterarte II.
Foto 7: Viajou Sem Passaporte.