jueves, febrero 21, 2008

Caballo con Voz





Así mi jaca se entierre y yo con ella
Siempre más profundo en el barro
(Tanto lodo se ha hecho de azules flores de fango)
Bajo los arcos de junco
Mi huella iré dejando

Después del confuso albañal
Yo voy el aire mirando
Por la loma, tal vez

Andará el forraje amarilleando
Y en esa luz se hará sombra
La sombra de mi caballo


El Boyerito está queriendo hacerse hombre esta vez
Pero sigue verseando
Es tan grande su ahínco y tan ligero su apoyo
(En el recado)
Que se va como hamacando
Sobre el dorso delicado
De una mariposa de carne

El Biguá (caballar) miró de reojo al Boyerito
Desde la más alta rama de su ciencia equina:


La madre puta
El hijo puto
El padre puto
La Virgen puta
Todos emputecidos
Y yo, como siempre
Me cago en Dios

Lo recitó todo de una vez, el Oscuro
Como una plegaria laica
Y se sintió más tranquilo
Apenas relinchó un par de veces
Y endispué bosteó de lo lindo


Es sólo un boyero
(Se dijo esta vez, sin mirarlo)
Desgraciado y vano
Altanero y soñador

Sin embargo, por él nutrió en su pecho
Desde que llegó gateando
Para prenderse de su cola
Ese amor sin ojos
Ni estribos
De caballo de carro

De sirena y de anguila
(Pensaba el Boyero jineteando)
Es el vientre de mi caballo
Panza de nave en un surco
Espuma de bruma en un charco

Atravesada la laguna, el Biguá
(Ya más contento, porque el viaje se hacía largo)
Demordió el freno y comenzó a hablarle franco
-¿Dónde querés que te lleve?
-Lejos, donde no haiga barro
-¿A los pagos del Ventanero?
-A lo más alto

El cojudo, que con los primeros calores
Ya se andaba medio alzando
Comenzó con su letanía de consejos:
-Para montar una yegüita
Y sobre todo, una yegua de sangre pura
Lo primero es quitarles las cosquillas
Porque siempre conviene pensarlas como niñas
A esas chicas...


Si bastara con abstenerse (dijo el Biguá para sí)
La vida podría llegar a ser incluso Inocente
Pero no basta

El viejo cuadrúpedo posee la simpatía
El pudor y la cordialidad de los argentinos antiguos
Y como ellos sabe seguir una conversación
Al paso
-¿Y qué fue de la hija del loco Olivares?
-Se fue a Vela, parece que el novio es panadero
- lo que le va a durar...

Piel oscilante como la marejada
Flujo y reflujo de caballo
Rítmicos movimientos de la cola


Nada más natural (pensó el Boyero)
Que un caballo hable...

El Biguá, siendo como era
Lejano pariente de Gato y Mancha
Pertenecía a un linaje ancestral de Criollos habladores
De mucho antes de la Conquista
(Tanto se ha ocultado y tan bien esta cosa
Que hasta llegaron a hacernos creer
Que nuestros caballos, los trajeron Ellos)

Afuera la plena siesta
(Fiesta de las iguanas)
Y una mosca verde que planea
Sobre la piel movediza


Movediza, movediza

Como la piedra de Tandil
-¿Estuviste alguna vez en la sierra, vos?
-Nunca
-¿Cómo, tu padre antes de morir, no te hizo ver la Montaña?
-No, pero me llevó una vez al mar, a Oriente
-Allá, en los pagos de la Ventana, hay una cueva que quisiera mostrarte
-¿Es una cueva grande?
-Grande como una catedral, es una caverna
-¿Y qué es una caverna?
-Un lugar lleno de misterios (como los recuerdos de un Padre)

Oscura marejada caballar
Ojo palpitante
Pleamar de sangre
Se siente fuerte el corazón
En la grandiosa llanura
Atisbo de dos amantes
(Un intercambio de bultos, un recorrido subterráneo)
Pálido anochecer
Piel llena de sismos
Amor al raso

-Biguá, vos te estás poniendo viejo
-Viejos son los trapos
-Y no es el caso que termines embalsamado, como tus parientes, en el museo de Luján...
-La boca se te haga a un lao...
-Yo le prometí a mi viejo, que en llegando a una cierta edad, te dejaría suelto
-¿Liberarme? ¿Vos estás en pedo? ¿Querés que termine degollado por un matarife de pueblo?
-En los pagos del Ventanero tal vez, que siempre han sido tu ilusión,
Volver a ser libre como tus antepasados, te imaginás...
-Me imagino. ¡No hay nada más horrendo que la libertad! ¿A mi edad?
¿Con lo que me gusta el café con leche? Por favor... Si querés hacerme un buen regalo
Conseguíme una peli de Mister Ed, que me vuelvo loco...
-Siempre el mismo cholulo
-¡Cómo actuaba ese Ruano! Movía los labios como si supiera...
"Caballo con voz, no hay dos, no hay dos, solo Mister Ed tiene bella voz"
-Vos sí que no tuviste infancia
-La tuve, y fue tu padre el que me la jodió

La mañana siguiente, el Biguá (al que no le gustaba matear)
Tuvo su café con leche (instantáneo y agua caliente, en su ollita de vivaquear)
La marcha se hizo luego Ansia, para el Boyero
(No habiendo a vista, provisión de churrascos)
Obligatoria e inextinguible
Como el gesto de quien come
Dicen (mientras caminan)
Es la culpa primordial
(Hacer desaparecer lo que existe)
Con el sol alto y hambrientos
Se pusieron a correr unos ñanduces en el fachinal
Y en un brusco viraje de los zancudos
A punto de lanzar las bolas
Los sorprendió entre los altos pastizales
Un cañadón profundo y abierto
Lanzados ya, por un pelo
Lograron saltarlo limpio (sin contar las cursiaderas)
Pero fue tanto el julepe, que en el vuelo
Caballo y jinete
Más de un siglo atravesaron
Del otro lado, en media luna
Los Pampas del cacique Rondeau

Los esperaban formados
No hubo tiempo para recuperar el aliento
Ni hacerse una mejor idea de la situación
Los indios estaban cabreros...
Con ellos una Cautiva traían, que tan aindiada estaba
Y ensalvajecida, que no se quería volver, ni a palos

A Cristianar
Los indios no se la bancaban más:
Hablaba hasta por los codos y les sublevaba el hembraje
(Ya de por sí soberbio) con cuentos huinca-eurocentristas

Y feminismos trasnochados
(Según ella, la verdadera Pacha Mama, era George Sand)

Al Biguá, no le cabió mucho la complicación, y puteó por lo bajo
Fue en un aparte caballar
Que se puso de acuerdo con el lenguaraz de los alzados
(Un overo azulejo bien crinudo, tipo Rasta, que venía con el cacique)
Y trajo en ancas hasta el puesto a la Mireya
Que
era medio Polaca, y antes de ser cautiva
Dicen que fue pulpera, en la estancia Santa Lucía

Un poco por el roce, otro poco por el filo (que le hizo el Biguá)
El Boyerito se enamoró de ella (como es ya bien sabido)
Luego le escribió un largo poema, cuando

Piantó otra vez para las tolderías

Con un tal Brián (pero no De Palma)
Así fue como empezó la historia de La Cautiva

(La de Echeverría)
Que por ya contada y aburrida
Otra vez no cuento
(Era mejor El Matadero)



Texto: Eduardo Nico (Magoo)
En audio: Radiodrama realizado integralmente por Héctor Ledo (disponible para Internet Explorer y similares).

lunes, febrero 04, 2008

Martín Pescador



Como el seno de las comechingonas

Hace no-no el pecho de mi Beatriz

Así de Nono

El arrullo del arroyo

Y los cinceles del sol

Que las nubes atraviesan

Sobre sus vapores

Yo reposo

A-nona-dado

Pasará

Pasará

Un pez invisible

Remonta la corriente

Su figura opalina

Rompe una vez más

La vitrina de mi alma

Y me inunda

Rubí

Si en verdad eres la esencia

De todo lo silvestre

Peregrino soy de tus comarcas

En tus senderos mis pies

No se cansan...

El pájaro pasa casi rozando el espejo

De su doble imagen

Y se zambulle

Donde el agua es azul

Más allá de ese profundo

No hay nada


Ilustración: Gustavo Piccinini

martes, enero 15, 2008

El pueblo mas cercano






Como a un pueblo de distancia

El rancho de los Islas

Se ven las luces que brillan a lo lejos

Y del motor encendido

El golpeteo en fragmentos irregulares

Trae el viento



Es el aviso de que me están esperando

Sólo para las visitas lo encienden:

"Andate en el Oscuro

Es más seguro para la vuelta

Y llevále estos huevos a la vieja

Que le andarán escaseando"



Me fui en el Oscuro nomás

Matungo de mal paso si los hay

Pero criado y crecido en estos campos

Manso y holgazán…

Abriendo tranqueras

La noche, ya se entraba



Al tranco por los huevos

Que si no, galopeaba

Al llegar, los perros en bandada

Y el viejo Islas servicial

Abriendo el potrerito

Mientras a los gritos los calmaba:



¡Juira, juira, perro!

¡A ver... Por Qué!

¡Vayasé, le digo!

¡No ande husmeando, maula!

Entre ladrido y retobo, me bajé

El viejo las riendas cortas sostenía



Y la vieja, a salvo, guardaba el canasto

¿Cómo se te ha ocurrido venirte cargado?

Milagro que no se han roto

Sacále el freno y dejálo que lo encierro

Oscuro viejo...

Bien elegido estuvo el flete



¿Y el camino?

Barro no falta y cantidad de patos en los charcos…

¿No viste gansos? A mi se me fue una bandada

Son así medio salvajes nomás

Cada año se van unos cuantos

Y me descuidé un poco, también, con los pichones



Pero ya bastante grano gasto

Alimentando gallinas que no quieren poner

Es la época mala

Hay unas cuantas cluecas

Los he visto llegar, sí

La otra semana peludeando



De aquí de la loma se ve clarito el camino

Desde Lasalle hasta la entrada del campo

Se está poniendo bravo el pantano

¿Y los camiones de tosca que nos prometieron en la Delegación?

¿Te acordás? ¿Vos los viste?

Nos dejan para lo último, como siempre



La vieja en la cabecera

Cara de lechuza y vino rosado

Damajuana de diez, al lado

El viejo (aguilucho de ojos claros)

Damajuana de quince tintos litros

Siempre a mano



Un vaso siguió al otro

No, si el vino, comiendo, no hace mal

¿Y cómo está tu madre?

¿Tiene gente en las casas?

¿Haciendo mermeladas?

Cargadazos los ciruelos este año



Nosotros no comemos frutas, no

Se las comen los chanchos

Si los llegás a ver en la laguna a mis gansos

Meteles tiros nomás

Están gordos del rastrojo

Anidaron en el trigal 



Hacen una sola fila ¿nunca viste?

Grandote el huevo de ganso

Más grande que el de pato

En los juncos de a caballo

Es peligroso por los pozos

Octubre, el mejor mes, es todo un sólo nido



Los celestes son de cuervo

Los pintados de pato

En cambio, verde brillante copetona

Y biguá, morado

Uno de ñandú, hace once de gallina

¿Ramón te los trajo?



Por allá en los fachinales hay muchos ñanduces

Flor de mayonesa...

La yema clarita, suave, muy rica

Nosotros no podemos

Andamos medio mal del hígado

Los dos



El vaso siempre lleno

Puro el vino, no el milagro

Apenas iba yo por la mitad y ya estaba otra vez llenito

Y las comadrejas… si no fuera por los perros

¿Los peludos? Bicho dañino 

Y el loco Olivari, más loco que nunca



Hace fuego con la seca

Siempre amigo de lo ajeno

Diga que la mujer pobrecita es una santa

¿No sabías? Sordomuda

Y la hija, la piel de Judas, mal hablada como el padre

Esa, qué va a trabajar; se irá porai, con alguno...



En el mejor de los casos

Porque si queda en el pueblo

Va a ser para mal de muchos 

Como decía Martín Fierro...

Si me permite, don Mario, yo ya me estoy yendo

Los esperamos para cenar una noche de éstas



Si seca el camino, cómo no

Le debemos una visita a doña Nelly

En cuanto pueda sacar la chata…

Con cuidado, primero parate despacito

Y si ves que podés caminar, ya podés salir montado

Yo te acerco el caballo, epa epa, es la falta de costumbre



Me va a pegar un reto doña Nelly...

El cielo está clarito, seguí la Cruz del Sur

Al paso nomás, que yo te voy mirando

Sabés que tenés razón, el monte parece un barco

Aquellas luces son de La Argentina, todavía están trillando

Hasta que moje el rocío, aprovechan



No vaya a ser que les caiga otro aguacero

Y ya vienen atrasados

El Oscuro, apurando, a casita va contento

Arriba, mil, dos mil estrellas más que ayer

La Via Láctea: un guascazo

La Cruz del Sur, las Tres Marías, y otra cruz



Vaya a saber cuál... 

Con el vientito fresco en contra

Venían monstruos de las sombras

Y la pequeña travesía

Se me hacía un asunto de orden galáctico

Al poco trecho, todo más negro que un culo



Que el culo de mi caballo

En la primera tranquera me largué

Me caí, me embarré, y me cagué en Dios

Cerré y seguí de a pie

El Oscuro, mañero, quería ir más rápido que yo

Y me pisaba los talones



Después de la segunda tranquera intenté montarlo

Y como no pude

Quedé cruzado como una bolsa en el recado

Por ahí, me acomodé

¿Las riendas? Yo qué sé, quedé al revés

Mirando atrás, vi que las luces de los Islas se apagaron



Las mías también

No habiendo qué mirar…

Tampoco recuerdo cómo fue que llegué al rancho 

Hasta el alero de la cocina me arrimó el caballo

¿Levantó el pestillo del portoncito con la trompa? ¿Con los dientes?

Apenas me bajaron vomité



¿Pero qué te ha pasado paisano?

Se descostillaba de risa Alejandro

¿Los huevos, cómo llegaron?

Bien puestos, los estarán empollando

¿Y los Islas?

¿Qué Islas?



Yo no vi ninguna isla

Había un monte como un barco, como un barco naufragando

Una lechuza en un palo y un aguilucho volando...

De aquel pedo al de hoy

Más de cien veces diez años, han pasado

Y cien barcos rebosantes de sueños, en la noche naufragaron



Sin embargo, a aquel rancho 

Del que he partido

(En oscuro flete montado)

Jamás he regresado

El viejo solía decir:

La vida es asombrosamente corta



Se comprime tanto en la memoria

Que suele no bastar otra vida

(Dejando aparte los accidentes

Que puedan sobrevenir)

Para volver

Del pueblo más cercano




Foto: Gustavo Piccinini

Texto: Eduardo Nico (Magoo)
En audio: Radiodrama integralmente realizado por Héctor Ledo (disponible para Internet Explorer y similares).


jueves, enero 03, 2008

Con la Luna, al tenis



A la crueldad del sadismo

O al sadismo impúdico de la honestidad

Yo habría opuesto

Luego de mis iniciales peloteos

Una serie envenenada de devoluciones

(Las bolas siempre peinando el fleje)

Pero no puedo

Yo me rindo a tu saque

Te beso la raqueta

Me abrazo a los pliegues de tu pollerita

Te adoro en una estampita de Norma Baylon:

¡Cómo me sacás, mamita!

Envuelto como un niño

Me quedaría en la red, con tu rebote

Me comería de a poco

La remera de banlon

Tu madejita sintética

La vincha transpirada y profunda

El polvo de tu cancha colorada

La sublime guarda de tu saquito

Color beige


Ilustración: ENGRUDO (Gustavo Piccinini)


sábado, diciembre 15, 2007

¿Qué tren?



Mi vida

Cielo roto y raso

De lejos

Ya bien puede rotisarme 

En su infierno

La penuria de la vela

Quien quiera que ame cotillea

Pues solo habla-ama el que te trinca

Y tren que pasa.



Foto: Alejandro Gargiulo (Pi-hué)

domingo, diciembre 09, 2007

Es un buen final


No la sigamos
Los datos de la encuesta
Lo develan ante nuestros ojos:
No hay vida más allá de la creencia
La teología es el tema, el único, de la sexualidad

He sido tan incapaz de vivir en la obediencia (por debajo)
Como de gozar de la “grandeur”
(Recordar que es el poder a medias, el que corrompe)
Una concha-gruta de Lourdes
Con arriba las estrellas de la Unión Europea
Y en el clítoris, el rostro sacrosanto de mamá... 
Mi título: “Héroe de dos mundos y libertador”
Una mezcla de San Martin y Garibaldi
¿Capito? Es así como deben recordarme
Estatua en Plaza Italia con mi hija: 
Ecuestre, como corresponde

Darse una aliviada después de todo
Nos haría bien a los dos:
Permitirnos la amistad...
Y de paso darnos una vuelta por Callino
Archiloco, Alceo, Mimnermo y Anacreonte

Insistí, dále, dále querubin, tratá de hacerte hombre
Metete un cacho de Nicarco, Nicómaco, Nicoria y Nicastro
Mientras aiga
No vaya a ser que se te corte
(El placer que hay en la cosa que no está)

Ningún amor se va del mundo, sin dejar su huella
Ves, los muertos no descansan nunca
Viajan por el mar como gaviotas...
¡Ah! Barba adorable
Pelambre inspiradora
Cualquier cabra vieja, con tu barba
Podría ser Platón

Está claro que nunca te abriste de nosotros
Y que como buen matungo, siempre diste la cara
Podrías aparecer en un segundo plano, montando tu burrito...
(Si al menos frotaras con fuerza las palabras, hasta dar calor)

¿La corrosión del viento y de la lluvia?
Impotente
Este monumento sobrevivirá al metal
Muchos pedazos de mí
Eludirán el funeral
Cuando el Pontífice y la Chica Silenciosa
Recorran el nuevo Capitolio
Se hablará aún de nosotros 
¡Ciñe por su propia voluntad, mis cabellos, el laurel!

¿Amor, amor, todavía muerdes?
Ella repasa indiferente los labios de la herida
Seduce por lo que será, cuando se abra
Ensanche hacia los yermos unánimes del íntimo

Susurrado entre dos lenguas 


Parece que Unamuno, dijo:

¿El italiano?
Un español sin huesos

Foto: Alejandro Gargiulo (Pihué)
Texto: Eduardo Magoo Nico

domingo, diciembre 02, 2007

Resurrección


No es el placer la muerte, es sólo ausencia de dolor. No les creas a los buitres. Lo que hubo no se conoce hasta que se ha perdido. Al calor de la manta sobre mi pecho una mano se demora. Aún estás conmigo. Creo que a pesar de lo débil y temeroso que pueda ser un hombre, lleva encima tantos pecados como puede soportar. Un amor así no sirve. Sirve humanidad. Ausente de mi mismo, en la ausencia me transformo. Deberías temer mis cartas, deberías quemarlas o guardarlas cuidadosamente. La vida es cruel: siente miedo de lo que sucede, de aquello que puede suceder, de los eventos. Después de haber golpeado la frente contra todos los muros, sale de la propia piel, de las venas, del ultimo aliento: hacia el otro. Y siempre manos que se apretan a tu cuello, que se retuercen locas, generosas.

-(. . .)
-¿Pero vos quién mierda sos, un discurso, o un hombre? ¿Una nacionalidad, o un hombre? ¿Una profesión, o un hombre?
-(. . .)
-Conmigo deberías abrirte, yo debo saber a quién amo.
-(. . .)
-Deberías ser simple, no buscar frases preciosas, las cosas preciosas son las que se escapan de la boca.
-Buh...
-No pienses, no calcules, sé.
-¿Sé?

Parecer de muchos y ser poco. He ahí el problema, y he aquí la solución: Esperar. Semejar. Ser de carne . Es decir: ¡Un animal! La próxima vez no deberíamos hablar de estas cosas. Shhh... No hablemos. ¿Qué es lo más importante? Conocer y ocultar. Conocer algo sobre el bien amado y ocultar que lo amas. En ocasiones, el pudor es más fuerte que la pasión: la pasión del secreto, la pasión de la revelación. Me es aún más insoportable nombrarte, que no saber.

                                                                         ***

Mi primo Miguel Ángel un día, cuando no tenía más de diecisiete años, recibió una patada en el muslo jugando al fútbol. El hematoma perduró, devino tumor maligno, fue operado, le extrajeron una porción de hueso de su pierna derecha, luego otra. Nunca se quebró el que sin embargo sufría periódicas extracciones de osamenta. Nunca entregó su espíritu rebelde, desgarrado, ni aún en los postreros días, cuando lo ví la última vez en una cama de hospital, con sólo los despojos de su cuerpo. Aún allí su espíritu resplandecía, llenaba la habitación. Su rostro era sonrisa luminosa, voluntad de dar, de entregarse a la simpatía del otro, de promoverla, de provocarla, entre ataque y ataque de dolor, el seguía siendo luz sin mácula. Santo. ¿Porqué entonces se empecina en seguirme con su cojera, el hermoso, el amado primo? ¿Acaso sabe que un día yo...?

-Ves, en este pedacito de tierra está Miguel Ángel. Pobre loco. Lo sigue perdiendo todo.  Del nombre no le queda más que la A, mayúscula.

Para él nada era difícil. Salvo el amor. Por eso tal vez lo quisieron tanto las mujeres fáciles. De idéntica condición otros tantos seres circunscriptos por espesas capas de alma, mediterráneos en ansia de un entrarse en la carne, de una salida al mar. Porque el amor es un gran océano de dicha. El secreto del fastidio: el tiempo. Un silencio de estopa. La invisible actualidad. Y andamos y andamos cojeando, como Miguel Ángel detras mío, para exibir nuestro pasado: las fotos reveladas. Y nuestro futuro: las fotos por revelar.
Nada consuela tanto la decepción propia como comprobar la decepción ajena. Tenía una vaga idea de ello y solía rabiar contra los flemáticos... Sea cual fuere la verguenza que me alcance, no quiero renunciar a mi desesperación, ni a mi honestidad. Yo les digo: no se desapasionen, porque la pasión es el único vínculo que tenemos con la verdad. Y un día como cualquier otro y sin que ustedes lo perciban. Yo los habré resucitado.

Ilustración: "Magoo bambino", por Gustavo Piccinini.
Texto: Eduardo Magoo Nico



viernes, julio 13, 2007

Rodolfo Benasso




Reinar sin gobernar

es ser amado

(tal el sueño de los poetas,

los papas actuales

y las últimas reinas de Inglaterra).

Si la belleza se uniera a la virtud

seguramente reinaría,

porque la bondad

no puede ser humillada,

y la belleza,

que pura hiere,

con arte se apacigua.

Si alguien fuera hermoso

y a la vez virtuoso,

reinaría,

quizás sin gobernar,

pero seguramente reinaría,

quiero decir,

sería amado.


Citado por Susana Thénon, Sur n. 312 (1968), de El olor de las hojas, Rodolfo Benasso, Instituto Amigos del Libro Argentino (1967).

Foto: Gentileza de Alejandro Gargiulo (Pihué)

viernes, julio 06, 2007

LUIS FRANCO (1898-1988)


Canción de los niños con hambre (fragmento)

¿Que aún se ignore que el hambre es
peor que todos los inviernos?
Se me saltan los ojos
y los pulsos, ebrios.
Mi rebelión aúlla oscura
más que en la nieve lobo hambriento.
Cantaré como los piratas
pulsando con el viento
y el alma desterrada
el cordaje velero.

Que ignoréis lo demás, no importa:
hay niños con hambre, sabedlo.
Niños que lloran
con llanto de hombre, oh cielos.

El regreso del Moro (fragmento)

(…) Como otros tienen la pasión del juego, el alcohol o los dividendos, yo tengo la pasión del caballo, desde niño y siempre, aunque ya haga años que no sienta consonar con el mío el latido del galope.

Para mí el relincho no sólo es un clarín, con un pulso y vida que no tiene el otro, sino una de las músicas del mundo, que aumenta la hondura del cielo y el verdor de los prados. Para mí el galope sólo tiene paralelo en el arrojado brinco de la catarata o del arco iris.

He trabajado durante un cuarto de siglo en pastos, lidiando con vacunos y yeguarizos. La Morita –yegua de sangre peruana, mansa como una paloma y arrojadiza como un torrente- levantaba tan altas las manos al trotar, que cierta vez, cruzando un callejón muy arbolado, advertí un refucilo a mi costado izquierdo y sentí después un tintineo en el techo de ramas. La yegua había perdido una de sus herraduras…

Hijo de la Morita y nieto de un caballo de carrera de la región, negro y volador como un tordo, el Moro fue, desde chico, un potro excesivamente avispado y travieso.
Lo trajeron a casa, desde los potreros, una mañana muy temprano, a los dos o tres días de nacer, con su madre, que fue atada al tronco del aguaribay del traspatio. Allá corrimos todos, golosos de novedad, a conocerlo. Era negrísimo como una semilla de sandía. Hallábase mamando en ese momento, con las orejitas amusgadas y una de las patas traseras muy apartadas de las otras. De pronto dejó el chupete, se plantó sobre sus diminutos vasos y sus larguísimas canillas, con un ¡quién vive! en las orejas erectas, meneando el breve rabo y removiendo el hociquillo en el paladeo de la última gota de leche. Los ojos: dos gotas de infinito… Se oyó un coro de ponderaciones y arrumacos, en que distinguí hasta la voz de mi madre. (…)


Luis Franco, poeta y ensayista argentino, nació y vivió largamente en Belén, provincia de Catamarca.


“Yo, señor, rasgado de ojos y de corazón, limpio de conciencia y de ahorros, de suerte oscura y risa clara, nací y vivo en un lugar tan huido -betlehemita soy-que amagando juntarse en él los rieles (¿las paralelas no se juntan en el infinito?) el tren no ha podido acercarse.”

sábado, junio 30, 2007

Nono de Panópolis: Himno y Nicea



Junto a la floresta de hermosos pétalos derramó abundantes lágrimas el toro compadeciendo a Himno, lloró tambien la ternera y se postró tristemente ante el cuerpo palpitante del joven boyero, de modo que parecía cantar:


El bello pastor ha muerto,

Lo mató una hermosa niña.

Una doncella dio muerte

A quien de veras la amaba,

En vez de filtros de amores,

Fatal recompensa diole,

Bañó su bronce en la sangre

Del pastor enamorado

Y extinguió el fuego de amor.


El bello pastor ha muerto,

Lo mató una hermosa niña.

Vistió de luto a las Ninfas,

No ha escuchado a la montaña,

No atendió al olmo y al pino

Que le decían así:

“No le lances la saeta

no mates a ese pastor”.

Aun el lobo llora a Himno,

Se duelen los fieros osos.

Con coraje en la mirada,

Le llora incluso el león.


El bello pastor ha muerto,

Lo mató una hermosa niña.

Buscad otro monte, bueyes,

Otro monte en el exilio,

Pues mi amoroso pastor

Murió a manos de una niña.

¿Qué nuevos pastos veré?

Adiós mis pastos, adiós

A vuestros lechos silvestres.


El bello pastor ha muerto,

Lo mató una hermosa niña.

Adiós picos y montañas,

Adiós torrentes y Ninfas,

Adiós a vosotros árboles

Tanto Apolo como Pan

Claman tan desconsolados:

El oboe calla indignado,

¿Dónde se halla la justicia?

¿Dónde se encuentra el amor?

Eros, no toques tus flechas,

Que no cante la siringue:

Murió el músico pastor.



Nono de Panópolis, "Dionisíacas", siglo V
Ed. Gredos, 2001

Ilustración: Guillermo Giampietro

(Se trata de un
thrènos o lamento en forma de poesía bucólica, es único en la épica griega)

martes, junio 26, 2007

Saberse cerca


Mencioné a Quiroga y eso tuvo el efecto de una bomba. Martínez Estrada dejó de hablar, me miró se quedó pensativo y rompió a llorar con un llanto libre, sin inhibiciones, un llanto hermoso y profundo.
-¡Pero Ezequiel, todavía, después de tantos años!
Estas palabras de doña Agustina parecieron las adecuadas. Ambos sabían, sin duda, por qué, y él quedó en silencio.
¡Con qué varonil ternura Quiroga metido en la selva, entre el calor y las serpientes, alejado de los “contactos” literarios, de su despreciable política, exiliado voluntariamente de los “hit-parades” que los suplementos y las amistades del “te leo-si me lees” confeccionan ante nosotros -antes y ahora- llamaba a Martínez Estrada su “hermano menor”! Le tenía reservadas, incluso, un par de hectáreas para su rancho y un recurso para no importunarse: un trapo blanco al tope de una caña sería la señal de vía libre para las visitas de entrambos. Pero saberse cerca, ¿no es acaso lo que entrañablemente - y en la misma época: 1936- recomendaba Sherwood Anderson a los escritores de su país como antídoto para el mal de la soledad, la frustración, el suicidio?


Texto: Héctor Tizón - "Tierras de frontera", pag. 233, Ed. Alfaguara, 2000.

Foto: Horacio Quiroga en Misiones (1926). Archivo Nacional.