jueves, julio 30, 2026

LA FALTA


 

El Oscuro trota sobre las luces del atardecer.


Voces que en susurros muerden 


con dientes de vidrio


mi cerebro y su corazón.


Golpeteo de alas de mariposas


y loas en moderato cantabile 


de cardenales y jilguerillos.


Hadas y brujas cotillean

 

con los espíritus de los muertos.


Un trazo largo color humo 


se sumerge con el pincel 


en un lago rojo desvaído.




Compro libros de plástico 


vendo artefactos de cartón.


Me llaman “el cartonero”.


Ella, mujer de fuego.


Yo, hombre de estopa.


Pintaré el fulgor de su mirada autógena 


recortando dos agujeros.




Una noche saltaba él,


otra trepaba ella.


Siento amor por el recuerdo.


Los tilos parecían animarse con el viento


agregando su amarillo a las retamas y los aromos.


Un rosado tenue aparece 


donde lavé la herida.




Soñaba a veces con ciruelas, quinotos y mandarinas


y me daba un chucho frío al alba.


Al que no le falta algo, le sobra.


De cerca, nadie es normal.



Texto: Eduardo Magoo Nico

Foto: Alejandro Pi-hué