viernes, marzo 29, 2019

Estando juntos




En los antiguos tiempos

La tierra nos ignoraba tanto o más que hoy

En cuerpos que temen ya la tumba

He encontrado la vida que anhela la vida

Aunque aquí no haya tumbas...

Yo nos veo danzando con nuestros hijos

En el espejo del agua

La mano en la mano

Jugando sin saberlo



Ustedes me han regalado la sed más profunda

Amigos

Siento el agua viva, y cuando la bebo

Ella también me bebe

Ustedes dan muchísimo y lo ignoran

Amigos amados

¿Pero cómo habría podido yo descubrirlo

Sino con la ayuda de la distancia?

Siendo extranjero

¿Porqué buscas lo imposible, me preguntan?

Ven aquí y sé como nosotros...

Pero el cazador ha sido también la presa

El volátil fue reptil

Aquello que somos, demora sobre los montes

Y erra en el viento



La vida es todo lo que se vive...

Creo sin embargo, que si esto que digo

Es una parte de la verdad

Debería revelarse en una voz más clara

En palabras más afines a nuestros pensamientos

Querría volver a volar y partir con el viento

No hacia la nada, hacia el amor...



Nuestra forma de amar (la de cada uno)

Nace en la más tierna infancia

Yo como la niebla he caminado los caminos

Los he conocido en la alegría y en el dolor

Para ustedes yo quise ser como un lago entre montañas

Y estos arroyos que me nacen cantarán aún

Mas dulces que una sonrisa...

Cuando yo haya muerto



Me alcanza ahora la sombra de un hombre inmenso

En el cual todos ustedes son células y nervios

Un hombre infinito

Como un roble gigantesco cargado de flores

Cuya fuerza los ata a la tierra

Y cuya fragancia los libera en el aire

Ciertamente mis amigos se parecen a un Océano

Y se comportan como las Estaciones



¿Y qué cosa es la palabra, sino la sombra de algo conocido

Que no ha podido expresarse...?

Tal vez el cristal en el que se proyecta

Es solo niebla que desvanece

Pero ciegos y sordos como somos

No logramos percibirlo...

Y este es el más preciado bien

De todos los bienes que hayamos podido recibir

Estando juntos

Texto: Eduardo Magoo Nico
Foto: Alejandro Pi-hué