viernes, diciembre 23, 2016

No hay vida - Hecatombe




No hay vida



No, no hay vida en esta vida pibe

No hay novela

Algunos ruidos extraños que ya escucharás

Y lo demás es puro cuento

Un carrito de rulemanes en una ruta de aceite…

Mi alma está lubricada

Es la lubricidad misma



En el lugar del comienzo el texto de otro

En el lugar de la magia los números

En el lugar del saber el qué sé yo

En el lugar del futuro…

Erguido y aterrado

Por alguna razón

Mi cuerpo

Hoy se siente angélico



Crepúsculo

Las cúpulas invertidas

De un cielo de rosa intenso

El chispazo en un instante

De dos patos en un charco…



Cuando la naturaleza se incorpora

Y el hombre se hace estaca

Hasta el más leve pestañeo en la mirada de una vaca

Puede destruirlo todo



Entonces creía saber algo de ese todo…

Y lo sabía en el momento

En que, acabando de romperse

Ya no sabía nada



Hecatombe

La imagen de una desnuda durmiente
Bañada de luz blanca
Sale a la calle portando una lámpara:
Huelo en mi sudor una suciedad aún mayor
Que la de la muerte

La sangre de una mujer
Luego la sangre de otra mujer
Luego la mía
Los focos del alumbrado llueven diagonales blancas
Sobre el gris parejo de adoquín
Dos ojos vaciados en negro

La lámpara que parece proteger con su gesto
Ya no está entre sus manos
Aparecen en el fondo otras lámparas
Que se multiplican
Para dibujar un trayecto
El que ella recorre
En veinticuatro preludios de silencio
Lleva un vestido de encaje
Que se desliza sin pliegues por el suelo
Tiene el aspecto hipnótico de las grandes muñecas
Mientras viene sin avanzar
Ella misma se va, dejando marcas

Ahora está tu desnudo en un andén de techo de cristal
Tus ojos están cerrados
Tu expresión es lívida
Llevas el pelo suelto
Y milagrosamente se sostiene por detrás
Un desabillé de tul bordado
Tus pechos acompañan el ángulo de tus pies
Abiertos al ensueño

Cubiertos por las cenizas de un viernes
Tus ojos cerrados me averguenzan
Y yo soy el que desnudo me encajo
Y obturo con mi muerte
La vía regia en terciopelo de tu sueño

Silencio del dogma
Silencio de las escrituras
Todas la luces
Para que no despiertes


Texto: Eduardo Magoo Nico
Imagen: Paul Delvaux, "Soledad". 


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