sábado, enero 12, 2008

En Alaska al menos, no faltarán cubitos




Hoy todo lo que imagino

(Es siempre Fantasía, la que viene a salvarme)

Podría haber terminado, muy sencillamente

En el frío de la mañana

En el frío despertar de una mañana

Están los que tienen un acolchado de plumas

Y los que no lo tienen

Y están también

Los que no tienen una cultura adecuada

Y no saben cuán importante, es tenerlo/a

Podría haber terminado antes de esta reflexión

Mi pensamiento

Por un accidente cerebro vascular

Debido a la ingesta excesiva de chocolate

O a un estrangulamiento espontáneo del cólon

Lo podría haber impedido

La boca empastada de pescado, del mediodía

La mezcla de pollo y maní, del anochecer...

Hernan Crespo era en mi sueño, un buen muchacho

Desfilaba junto al equipo de fútbol

Vestido de cadete

Parecía muy importante jugar ese partido

Mantener el secreto, transportar las fotocopias

Como si estuviesen cargadas de una cierta, vital

Información

(Sin embargo era tan banal y en blanco y negro, el contenido

Como todo el resto del complot)

Salir de la base en un viejo colectivo

(De la Legión Argentina se trataba)

Estaba en ciertas ocasiones permitido

A los prisioneros de esa guerra

Y fue la inocente rebeldía de las dos únicas chicas del campo

La que estuvo a punto de arruinarlo todo

Un capricho de última hora

Y la vida de todo ese magnífico grupo de atletas combatientes

Disciplinados, bien formados, y con un Plan

Se puso en peligro

Pero es esa misma ligereza inconciente, la que los salva

La autencidad del que no sabe, se opone

(Como Fantasía, en mi fantasía)

A la impostura del qué se yo

La postulación de un cero (absoluto)

No puede evitarse

Todo lo hecho

Se reduce entonces, a una serie de colecciones

Más o menos imperfectas

(Es decir, más o menos, compactas)

Y en buen estado de conservación

El trabajo del obsesivo

También los poemas con toda su carga

(De subversión anti-obsesiva)

Se coleccionan

Y el trabajo de una vida

Se reduce

A un álbum de figuritas:

El objeto más precioso que haya jamás poseído

(Nunca completo del todo)

E inolvidable

El polaco Paflick

Pando y Guidi

El manco Casa

Roma (con su romano corpachón)

De blanco puro (almidonado)

Ramos Delgado

Bajo la banda roja de la pasión

Y el Mil Rayitas

En las tres pantallas, en tecnicolor

De mi corazón

¿Porqué debería yo seguir caminando con mi cojera, mamá?

(No es una palabra acaso, que tiene cojer adentro)

Porqué, sino por muerte, debería yo seguir

Si esto que me hace falta

Ya es un exceso (cualquiera) de materia

No lo digas, lo sé

No llegaré muy lejos...

El despojo se consuma

Por la continuidad de la agresión

Luego de una saludable diarrea o verborrea de la Oración

Volver a empezar, se hace difícil

Con el paso de los años

Los traslados de las cajas

La hernias de disco y del computer

Un nuevo cambio de domicilio...

Y en caso de ser procesado por la Justicia

Responder serenamente

(Como Hernán Crespo hacía en mi película)

A todas las preguntas

Bastaba poner la pelotita (de tenis) ahí

De ese lado del fleje

Que entrara

Que no pareciera que estaba todo arreglado de antemano

Porque entonces las fotocopias

No llegarían a destino

El sacrificio de tantos héroes habría sido en vano

Y todo esta empresa de la humanidad

Por la humanidad

No tendría algún sentido...

Recuerdo aún, a quien sentado en un estribo

Me pasara el Testimonio

Y a todos los que alguna vez han estado en el Camino

Yo me debo a toda esa caterva de cojos

Y mal entretenidos jugadores

Alucinados cotempladores de bolitas:

Así se viaje en una enorme Galaxia

O en un colectivo de mente

Lo único que hace sentido

Es el viajar



Ilustración: ENGRUDO (Gustavo Piccinini)

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